jueves, 30 de octubre de 2014

George Simenon - Biografia

Georges Joseph Christian Simenon ([ʒɔʁʒ simnɔ̃] Lieja, 13 de febrero de 1903Lausana, 4 de septiembre de 1989) fue un escritor belga en lengua francesa.

Nació en Lieja, oficialmente el 12 de febrero de 1903. Su vida comienza regida por el misterio, pues en realidad nació el viernes 13 de febrero, pero fue declarado como nacido el 12, por superstición. Simenon fue un novelista de una fecundidad extraordinaria, con 192 novelas publicadas bajo su nombre y una treintena de obras aparecidas bajo 27 seudónimos. Los tirajes acumulados de sus libros alcanzan 550 millones de ejemplares. También fue de llamar la atención en otros aspectos: una vez declaró haber hecho el amor a treinta mil mujeres, cifra que, por supuesto, no ha podido confirmarse.

André Gide, André Therive y Robert Brasillach fueron los primeros en reconocer que se trataba de un gran escritor.

Biografía

Simenon nació en el tercer piso del 26 (actualmente 24) de la « rue Léopold», en Lieja. Fue el primer hijo de Désiré Simenon, contador de una oficina de seguros, y de Henriette, ama de casa, decimotercera hija nacida en una familia acomodada, quienes se casaron el 22 de abril de 1902. A finales de abril de 1905, la familia se mudó al 3 de la « rue Pasteur» (actualmente 25 de la "rue Georges Simenon") en el barrio de Outremeuse. Encontramos la historia de su nacimiento al comienzo de su novela Pedigree.

La familia Simenon era originaria del Limburgo belga, una región de tierras bajas cercanas al río Mosa, encrucijada entre Flandes, Alemania y los Países Bajos. La familia de su madre era también originaria de Limburgo, pero del lado holandés, región llana de tierras húmedas y de brumas, de canales y de granjas. Por el lado de su madre, descendía de Gabriel Brühl, campesino y criminal de la banda de los verts-boucs que azotó Limburgo a partir de 1726, desvalijando granjas e iglesias durante el régimen austríaco, y que terminó colgado en septiembre de 1743 en el Patíbulo de Waubach. Esta ascendencia explica quizás el particular interés del comisario Maigret por las gentes sencillas convertidas en asesinos.

Su juventud en Lieja

En septiembre de 1906 nació su hermano Christian, quien será el hijo preferido de sus padres, lo que marcó profundamente a Georges. Este malestar lo encontramos en novelas como Pietr-le-Letton y Le Fond de la bouteille. Aprende a leer y a escribir a los tres años en la Escuela Sainte-Julienne para párvulos. A partir de septiembre de 1908, empieza sus estudios primarios en el Institut Saint-André, donde siempre se ubica entre los tres primeros puestos de su clase, durante los seis años que ahí pasó, hasta julio de 1914.

En febrero de 1911, la familia se instala en una gran casa en el 53 de la « rue de la Loi», donde su madre alquila habitaciones a inquilinos -estudiantes o pasantes-, de diversos orígenes (rusos, polacos, judíos o belgas). Esto fue para el joven Georges una extraordinaria apertura al mundo que encontraremos en varias de sus novelas como Pedigree, Le Locataire o Crime impuni. Poco después de esta época, se convierte en niño de coro, experiencia que encontramos en L'Affaire Saint-Fiacre y en Le Témoignage de l'enfant de chœur.

En septiembre de 1914, durante su sexto curso, entra al colegio jesuita de Saint-Louis. En el verano de 1915, a la edad de doce años, tiene su primera experiencia sexual con una "muchachona" de quince años, lo que será para él una verdadera revelación, completamente encontrada al adoctrinamiento de pudibundez y castidad impartido por los padres jesuitas. Simenon prefiere, por otro lado, ingresar al colegio Saint-Servais, especializado en ciencias y en letras, en donde pasó los siguientes tres años escolares. Sin embargo, el futuro escritor fue siempre relegado por sus compañeros más adinerados; si en el colegio de los jesuitas Simenon se alejó de la religión, en el colegio Saint-Servais encontró suficientes razones para odiar a los ricos, quienes le hicieron sentir su inferioridad social.

En febrero de 1917, la familia se muda a una antigua oficina de correos abandonada en el barrio de Amercœur. En junio de 1918, tomando como pretexto los problemas cardíacos de su padre, decide abandonar definitivamente los estudios, sin participar siquiera en los exámenes de fin de año. Se sucederán, a partir de entonces, varios trabajos ocasionales sin futuro (aprendiz de panadero, encargado de biblioteca).

En enero de 1919, en abierto conflicto con su madre, Simenon debuta como reportero de la sección de sucesos del periódico conservador La Gazette de Liège, dirigido por Joseph Demarteau tercero. Esta etapa periodística fue para el joven Simenon, a la edad de dieciséis años, una experiencia extraordinaria que le permitió conocer los recovecos de una gran ciudad, tanto en la política como en la criminalidad; asimismo, pudo adentrarse en la vida nocturna, conoció los ambientes marginales de los bares y de las casas de paso, y aprendió a redactar de manera eficaz. Escribió más de 150 artículos bajo el seudónimo « G.Sim». Durante este periodo se interesó particularmente en las investigaciones policiales y asistió a conferencias sobre el método policíaco científico, impartidas por el criminalista francés Edmond Locard.

En junio de 1919, la familia se muda para retornar al barrio de Outremeuse, en la rue de l'Enseignement. Simenon redactó allí su primera novela Au pont des Arches, publicada en 1921 bajo su seudónimo de periodista. A partir de noviembre de 1919, publica las primeras de sus 800 columnas humorísticas, bajo el seudónimo de Monsieur Le Coq (hasta diciembre de 1922). Durante este periodo, profundiza su conocimiento del ambiente nocturno, de las prostitutas, la ebriedad y de las casas de cita. En sus recorridos, encuentra anarquistas, artistas bohemios, así como a dos asesinos a que encontraremos en su novela Les Trois crimes de mes amis. Frecuenta también a un grupo artístico, denominado « La Caque», pero sin comprometerse realmente; es en este medio donde conoce a una estudiante de Bellas Artes, Régine Renchon, con quien se casa en marzo de 1923.

Simenon en París

Durante todo este período, en el que frecuenta a bohemios y marginales, comienza a acariciar la idea de una verdadera ruptura, que hará realidad después de la muerte de su padre, en 1922, huyendo con la rubia Régine Renchon para instalarse en París. En París Simenon lleva una "vida de artista", descubriendo aquella gran capital y aprendiendo a amarla por sus delirios, sus desórdenes y sus delicias. Se lanza al descubrimiento de sus cafés, sus comerciantes de carbón, sus pensiones, sus hoteles lamentables, sus bares de cerveza y sus restaurancillos, que le ofrecen el vino del Beaujolais, el embutido y los sencillos platillos adobados tradicionales (la gastronomía es un leitmotiv secundario en las novelas del comisario Maigret, basta recordar al comisario en una de sus típicas escenas; ordenando bocadillos y cervezas en el curso de una enquête (investigación) o durante un interrogatorio). Allí encuentra al vulgo parisino de artesanos menesterosos, conserjes desabridos y tipos miserables de doble vida. Comienza a escribir bajo diferentes seudónimos y su creatividad le asegura un éxito financiero inmediato.

En 1928, inicia un largo viaje en gabarra que aprovecha para sus reportajes. De este modo descubre el mar y la navegación, que será una constante a lo largo de toda su vida. Simenon decide en 1929 emprender un viaje por los canales de Francia y hace construir un barco el "Ostrogoth" en el que vive hasta 1931. En 1930, en una serie de novelas cortas escritas para Détective, por encargo de Joseph Kessel, aparece por primera vez el personaje del comisario Maigret. En 1932, Simenon inicia una serie de viajes y de reportajes sobre África, Europa oriental, la Unión Soviética y Turquía. Después de una larga travesía por el Mediterráneo, se embarca en un viaje alrededor del mundo entre 1934 y 1935. En sus escalas efectúa reportajes, se entrevista con numerosos personajes, y toma muchas fotografías. Aprovecha también para descubrir el placer de las mujeres de todas las latitudes.

Simenon y la región de La Rochelle

En la obra de Simenon, treinta cuatro novelas y novelas cortas se sitúan o evocan la ciudad de La Rochelle. Entre Las Novelas, podemos citar « Le Testament Donnadieu» (1936), « Le Voyageur de la Toussaint» (1941) y « Les Fantômes du Chapelier».

Simenon descubre La Rochelle en 1927 en camino de sus vacaciones en la Isla de Aix, huyendo de la peligrosa atracción de Joséphine Baker de la que era amante. En ese año descubre también la pasión por el mar, y es en el curso de una travesía en barco que desembarcará en los muelles de La Rochelle e irá a tomar un trago al « Café de la Paix» que luego será su cuartel general y escenario central de su novela « Le Testament Donadieu». Es en este café, en 1939, donde toma conocimiento a través de la TSF de la declaración de guerra; Simenon ordena entonces una botella de champán, y haciendo frente a la sorpresa de los parroquianos, dice: « ¡Al menos así estaremos seguros que ésta no se la beberán los alemanes!».

De abril de 1932 a 1936, se instala con su esposa « Tigy» en La Richardière, una mansión del siglo XVI, situada en Marsilly, que utilizará como modelo del castillo Donnadieu: « ese edificio de piedra gris coronada de pizarras, rodeado por una avenida de castaños, con un pequeño parque estrecho, tupido, húmedo, arrinconado entre viejos muros, un bosque en miniatura, dos hectáreas de robles, ámbito de arañas y serpientes».

Desde comienzos de 1938, alquila la villa Agnès, en La Rochelle, antes de comprar en agosto de 1938 « una casa sencilla de la campiña» en Nieul-sur-Mer. Su primer hijo nacerá allí en 1939.

La visión ambigua que Simenon tendrá de la región y de la burguesía local ofuscará algunas veces a sus habitantes. Finalmente, incómodos pero felices, en 1989, la ciudad le rendirá un homenaje al bautizar con el nombre de « Georges Simenon» al muelle situado al frente del de los Grandes Yates, sin embargo ya muy enfermo, Simenon no pudo hacer el viaje. En 2003, otro homenaje tuvo lugar en presencia de su hijo « John Simenon».

Simenon después de la guerra

Simenon pasa la guerra en Vendée y mantiene correspondencia con André Gide. En 1945, al finalizar la guerra, se traslada a Estados Unidos, a Connecticut, pero va a recorrer durante diez años ese inmenso continente, a fin de saciar su curiosidad y su apetito por la vida. Durante esos años norteamericanos, visita intensamente Nueva York, Florida, Arizona, California y toda la Costa Este, miles de miles de moteles, de rutas y de paisajes grandiosos. Va a descubrir también una nueva manera de trabajar para la Policía y la Justicia y conoce también a su segunda esposa, la canadiense Denise Ouimet, 17 años más joven que él. Simenon vivirá con ella una relación pasional de sexo, celos y disputas alcohólicas.

En 1952, es recibido en la Academia Real de Bélgica, y regresa definitivamente a Europa en 1955. Después de un animado período en la Costa Azul codeándose con la jet-set, termina por instalarse en Lausana, Suiza. En 1960, preside el festival de Cannes; aquel año la prestigiosa Palma de Oro es atribuida al film de culto La dolce vita de Federico Fellini. A partir de los años sesenta desarrolló un meningioma, una clase de tumor cerebral benigno con el que, como que en aquella época no había escáneres, vivió casi 15 años y a consecuencia del cual le cambió el carácter y él y su familia padecieron sus migrañas, irritabilidad y mal humor y, cuando se operó ya con 83 años, se convirtió en otra persona y, como cuenta su hijo y principal heredero John Simenon, la transformación fue extraordinaria: "Se convirtió en un tipo dinámico, divertido, se transformó en el personaje que describían todos los que le habían conocido antes de la guerra". El tumor aparentemente no afectó a su trabajo, aunque es posible que tuviera bastante que ver con su decisión de dejar de escribir novelas en 1972,1 cuando tenía sólo 69 años, pero sin dejar la escritura y la exploración de los meandros humanos, comenzando por sí mismo, en una larga autobiografía de 21 volúmenes, dictada a su pequeño magnetófono: «Me interesé por los hombres, el hombre de la calle en particular, intenté comprenderlo de una manera fraternal... ¿Qué he construido? En el fondo, eso no me interesa». Se trata de los 21 volúmenes de Dictées, a los que siguieron la Carta a mi madre y dos volúmenes de Memorias íntimas; como cuenta en estas últimas, el suicidio de su hija Marie-Jo amargó sus últimos años.

Análisis

A diferencia de muchos autores de hoy, quienes intentan construir una intriga lo más compleja posible -como en un juego de ajedrez- Simenon propone una intriga simple, con un argumento y personajes definidos, y un héroe dotado de humanidad, obligado a ir al borde de sí mismo, de su lógica.

El mensaje de Simenon es complejo y ambiguo: ni culpables ni inocentes absolutos, sólo culpabilidades que se engendran y se destruyen en cadena. Las novelas del escritor sumergen al lector en un mundo rico de formas, colores, olores, ruidos, sabores y sensaciones táctiles; al que se entra desde la primera frase...

En la estación de Poitiers, en la que había cambiado de tren, ella no pudo resistir.(...) Hacía realmente calor. Era agosto y el expreso que la había traído desde París estaba rebosante de gente que se iba de vacaciones. Revolviendo furtivamente en su bolsa para buscar una moneda, balbuceó: Sírvame otra.

Extraído de Tía Jeanne

El crítico Robert Poulet ha dicho: "Casi todos sus relatos comienzan por cien páginas magistrales en las que se asiste como a un fenómeno natural y en las cuales se encuentra infaliblemente ante una determinada cantidad de materia viva de la que otro Simenon se apoderará para extraer dramas y sorpresas bastante menos hábilmente" Él también ha precisado que Simenon era mejor en la pintura de estados que en la de acciones, definiendo su universo como estático.

Fuera del Comisario Maigret, sus mejores novelas están basadas en intrigas situada en pequeñas ciudades de provincia en las que incuban sombríos personajes de apariencia respetable, pero dedicados a oscuras empresas, en una atmósfera hipócrita y agobiante, de la que los mejores ejemplos son las novelas Les Inconnus dans la maison y Le Voyageur de la Toussaint, pero también Panique, Les Fiançailles de M. Hire, La Marie du port y La Vérité sur bébé Donge.

Simenon en cifras

Sus novelas hacen referencia a 1800 lugares en el mundo entero y dan vida a más de 9000 personajes; pero cuyos datos son grosso modo:

  • 103 episodios de Maigret (75 novelas y 28 novelas cortas);
  • 117 novelas conteniendo 25000 páginas;
  • Obras completas publicadas bajo su patrónimo contenidas en 27 volúmenes;
  • Más de 500 millones de libros vendidos;
  • Traducciones en 55 lenguas;
  • Publicado en 44 países;
  • Más de 50 filmes basados en su obra, sólo en el cine francés;
  • Millares de artículos en diferentes periódicos;
  • Un millar de reportajes alrededor del mundo.

Simenon en el cine

El Simenon es relativamente estático, pero eso no ha desanimado a los realizadores cinematográficos, considerado como el "arte del movimiento", a llevar a la pantalla grande su obra. Más de cincuenta películas han sido rodadas en el cine francés a partir de las obras de Simenon. Decenas de otros han sido rodados por otras industrias cinematográficas alrededor del mundo.

Fue el primer novelista contemporáneo en ser adaptado desde el debut del cine parlante con La nuit du carrefour y Le chien jaune, aparecidos en 1931 y llevados a la pantalla en 1932.

Pero, en fin, los filmes logrados son bastante raros, porque entre la fidelidad decepcionante y la traición fecunda, la línea divisoria es estrecha. Numerosos realizadores lo han intentado con mayor o menor éxito. Finalmente la elección del intérprete se revela siempre primordial, sobre todo para el célebre comisario Maigret, porque es alrededor de él que se estructurará el film; su personalidad, su humanidad y su presencia, deben ser tan definidos como la intriga.

Los actores que han interpretado, en el cine, al famoso comisario son: Pierre Renoir, quien fue uno de los mejores, Abel Tarride, Harry Baur quien fue también uno de los mejores, Albert Préjean quien fue el menos convincente y el peor elegido, Charles Laughton, Michel Simon, Maurice Manson, Jean Gabin quien supo llenar el rol y darle una composición inteligente, Gino Cervi y Heinz Rühmann quien compuso un Maigret rico y verosímil.

Jean Gabin y Simenon eran muy amigos y el actor interpretó un total de diez filmes adaptados de Simenon, con los cuales hizo casi olvidar su pasado cinematográfico y sus numerosos roles de chico malo.

Filmografía (no exhaustiva)

  • La Nuit du Carrefour (Maigret), rodado en 1932 por Jean Renoir y con la actuación de Pierre Renoir, el primero y probablemente el mejor de sus intérpretes.
  • Le Chien jaune (Maigret), realizado en 1932.
  • La Tête d'un homme (Maigret), rodado en 1933 por Julien Duvivier e interpetado por Harry Baur.
  • Picpus (Maigret) rodado en 1942 por Richard Pottier con Albert Préjean.
  • Les Inconnus dans la maison rodado en 1942 por Henri Decouin, guion de Georges Clouzot con Raimu, considerada una obra de arte
  • Cécile est morte (Maigret) rodado en 1943 por Maurice Tourneur con Albert Préjean.
  • Le Voyageur de la Toussaint rodado en 1943 por Louis Daquin, diálogos de Marcel Aymé, con Jules Berry, Gabrielle Dorziat, Louis Seigner, Serge Reggiani y Jean Desailly, un excelente film y una buena interpretación.
  • Les caves du Majestic (Maigret) rodado en 1944 por Richard Pottier con Albert Préjean.
  • Panique rodado en 1946 por Julien Duvivier.
  • Les Fiançailles de M. Hire
  • La Marie du port rodado en 1949 por Marcel Carné con Jean Gabin, Blanchette Brunoy y Nicole Courcelle, fotografía destacable de Henri Alekan.
  • Brelan d'As (Maigret) rodado en 1952 por Henri Verneuil con Michel Simon.
  • La Vérité sur Bébé Donge rodado en 1952 par Henri Decouin con Jean Gabin y Danielle Darrieux.
  • Le Sang à la tête (de Le Fils Cardinaud) rodado en 1956 por Gilles Grangier.
  • Le Passager clandestin rodado en 1957 por Ralph Habib (mal film).
  • Maigret tend un piège (Maigret) rodado en 1958 por Jean Delannoy con Jean Gabin.
  • En cas de malheur rodado en 1958 por Claude Autant-Lara.
  • Maigret et l'affaire Saint-Fiacre (Maigret) rodado en 1959 por Jean Delannoy con Jean Gabin, un muy buen Maigret.
  • Le Baron de l'Écluse rodado en 1960 por Jean Delannoy.
  • Le Président rodado en 1961 por Henri Verneuil.
  • La Mort de Belle rodado en 1961 por Édouard Molinaro, adaptación y diálogos de Jean Anouilh, con un Jean Desailly conmovedor, un drama muy hermoso.
  • Maigret voit rouge (Maigret) rodado en 1963 por Gilles Grangier con Jean Gabin.
  • L'Aîné des Ferchaux rodado en 1963 por Jean-Pierre Melville (mal film).
  • Trois chambres à Manhattan realizado en 1965 por Marcel Carné (film no logrado).
  • Maigret fait mouche (Maigret, de La Danseuse du gai moulin) realizado en 1968 por Alfred Weidenmann con Heinz Rühmann, guion de Herbert Reinecker, padre de "Inspecteur Derrick", una adaptación lograda.
  • La Veuve Couderc realizado en 1971 por Pierre Granier-Deferre.
  • Le Train rodado en 1973 por Pierre Granier-Deferre.
  • L'Horloger de Saint-Paul realizado en 1974 por Bertrand Tavernier.
  • Les Fantômes du chapelier rodado en 1982 por Claude Chabrol (film no logrado).
  • Équateur rodado en 1983 por Serge Gainsbourg.
  • Monsieur Hire (de Panique) rodado en 1989 por Patrice Leconte con Philippe Noiret, Michel Blanc y Sandrine Bonnaire.
  • Betty rodado en 1992 por Claude Chabrol con Marie Trintignant, su mejor rol.
  • L'Ours en peluche rodado en 1993 por Jacques Deray.
  • En plein cœur, remake de En cas de malheur, rodado por Pierre Jolivet en 1998 con Gérard Lanvin, Carole Bouquet y Viginie Ledoyen.
  • Feux rouges, rodado en 2004 por Cédric Kahn, con Jean-Pierre Darroussin y Carole Bouquet.
  • The Man from London, pendiente de estreno, rodada en 2007 por Béla Tarr.

Simenon en la televisión

Hay varias series de telefilms relacionados con el comisario Maigret en numerosos países:

En Francia, una mini-serie y dos series han sido rodadas: Una primera serie de tres episodios fue rodada a inicios de los años 50 con Maurice Manson en el rol de Maigret. En realidad esos episodios reagrupados y retrabajados, fueron estrenados en el cine bajo el título « Maigret dirige l'enquête». En 1960, un telefilm dramático, « Liberty-Bar», fue también realizado con Jean-Marie Coldefy en el rol. La primera serie fue la realizada a partir de 1967 con Jean Richard en el rol principal, rol que interpretará 88 veces en 24 años; la otra con Bruno Cremer.

En Inglaterra, tres series han sido realizadas: una serie de 52 episodios fue realizada entre 1960 y 1964 con Rupert Davies en el rol de Maigret; una segunda serie, entre 1964 y 1968 con Kees Bruce en el rol principal; una tercera realizada en 1991 con Michael Gambon bajo el Título de « Inspector Maigret» (sí, se trata del mismo actor que interpreta a Albus Dumbledore en Harry Potter y el Prisionero de Azkabán).

En Italia, una serie fue realizada con Bruno Cervi.

Finalmente, en Estados Unidos, algunos títulos fueron adaptados en telefilms desde mayo de 1950 en la CBS con Herbert Berghof en el rol principal y en 1952 con Eli Wallach. Como estrellas invitadas de las series francesas, podemos encontrar a grandes actores como:

Catherine Allégret, Michel Blanc, Patrick Bruel, Jean-Pierre Castaldi, Daniel Ceccaldi, Fanny Cottençon, Gérard Depardieu, Jean Desailly, Gérard Desarthe, Dora Doll, Suzanne Flon, Michel Galabru, Ginette Garcin, Roland Giraud, Daniel Gélin, Macha Méril, Simone Valère, Rosy Varte, Marthe Villalonga, y otros más… en la primera serie; Heinz Bennent, Michel Bouquet, Élisabeth Bourgine, Aurore Clément, Arielle Dombasle, Marie Dubois, Renée Faure, Andréa Ferréol, Ginette Garcin, Bernadette Lafont, Odette Laure, Michael Lonsdale, Claude Piéplu, Agnès Soral, Alexandra Vandernoot, Emmanuelle Béart, Virginie Ledoyen, Karin Viard, Jean Yanne, y otros más… en la segunda serie.

Bibliografías

Comisario Maigret - Novelas

  1. Pietr el letón (Pietr-le-Letton) (mayo de 1931)
  2. El difunto filántropo (M. Gallet décédé) (febrero de 1931 1931)
  3. El ahorcado de la iglesia (Le pendu de Saint-Pholien) (febrero de 1931)
  4. El asesino del canal (Le charretier de la Providence) (marzo de 1931)
  5. La cabeza de un hombre (La tête d'un homme / L'homme de la Tour Eiffel) (septiembre de 1931)
  6. El perro canelo (Le chien jaune) (abril de 1931)
  7. La noche de la encrucijada (La nuit du carrefour) (junio de 1931)
  8. Crimen en Holanda (Un crime en Hollande) (julio de 1931)
  9. La taberna del puerto (Au rendez-vous des Terre-Neuvas) (agosto de 1931)
  10. La bailarina del «Gai-Moulin» (La danseuse du Gai-Moulin) (noviembre de 1931)
  11. La amargura del condenado (La guinguette à deux sous) (diciembre de 1931)
  12. El puerto de las brumas (Le port des brumes) (mayo de 1932)
  13. La sombra chinesca (L'ombre chinoise) (enero de 1932)
  14. El caso Saint-Fiacre (L'affaire Saint-Fiacre) (febrero de 1932)
  15. Entre los flamencos (Chez les Flamands) (marzo de 1932)
  16. El loco de Bergerac (Le fou de Bergerac) (abril de 1932)
  17. Liberty bar (Liberty Bar) (julio de 1932)
  18. La esclusa número uno (L'écluse no. 1) (junio de 1933)
  19. Maigret (Maigret) (marzo de 1934)
  20. Los sótanos del Majestic (Les caves du Majestic) (diciembre de 1939)
  21. La casa del juez (La maison du juge) (enero de 1940)
  22. Cecile ha muerto (Cécile est morte) (diciembre de 1940)
  23. Firmado Picpus (Signé Picpus) (1941)
  24. Una extraña sirvienta (Félicie est là) (1941)
  25. El inspector cadáver (L'Inspecteur Cadavre) (1941)
  26. Maigret se enfada (Maigret se fâche) (agosto de 1945
  27. Maigret en Nueva York (Maigret à New York) (marzo de 1946)
  28. Las vacaciones de Maigret (Les vacances de Maigret) (noviembre de 1947)
  29. Maigret y su muerto (Maigret et son mort) (diciembre de 1947)
  30. La primera investigación de Maigret (La première enquête de Maigret, 1913) (1948)
  31. Mi amigo Maigret (Mon ami Maigret) (febrero de 1949)
  32. Maigret en Arizona (Maigret chez le coroner) (julio de 1949)
  33. Maigret y la anciana (Maigret et la vieille dame) (diciembre de 1949)
  34. La amiga de Madame Maigret (L'amie de Mme Maigret) (diciembre de 1949)
  35. Las memorias de Maigret (Les mémoires de Maigret) (septiembre de 1950)
  36. Maigret en el Picratt's (Maigret au « Picratt's») (diciembre de 1950)
  37. Maigret en la pensión (Maigret en meublé) (febrero de 1951)
  38. Maigret y la Espingarda (Maigret et la grande perche) (mayo de 1951)
  39. Maigret, Lognon y los gángsters (Maigret, Lognon et les gangsters) (septiembre de 1951)
  40. El revólver de Maigret (Le revolver de Maigret) (junio de 1952)
  41. Maigret y el hombre del banco (Maigret et l'homme du banc) (1953)
  42. Maigret tiene miedo (Maigret a peur) (marzo de 1953)
  43. Maigret se equivoca (Maigret se trompe) (agosto de 1953)
  44. Maigret en la escuela (Maigret à l'école) (diciembre de 1953)
  45. Maigret y la joven muerta (Maigret et la jeune morte) (enero de 1954)
  46. Maigret y el caso del ministro (Maigret chez le ministre) (agosto de 1954)
  47. Maigret y el cuerpo sin cabeza (Maigret et le corps sans tête) (enero de 1955)
  48. Maigret tiende un lazo (Maigret tend un piège) (julio de 1955)
  49. Un fracaso de Maigret (Un échec de Maigret) (marzo de 1955)
  50. Maigret se divierte (Maigret s'amuse) (septiembre de 1956)
  51. Maigret viaja (Maigret voyage) (agosto de 1957)
  52. Los escrúpulos de Maigret (Les scrupules de Maigret) (diciembre de 1957)
  53. Maigret y los testigos recalcitrantes (Maigret et les témoins récalcitrants) (1958)
  54. Una confidencia de Maigret (Une confidence de Maigret) (mayo de 1959)
  55. Maigret en la audiencia (Maigret aux assises) (noviembre de 1959)
  56. Maigret y los ancianos (Maigret et les vieillards) (junio de 1960)
  57. Maigret y el ladrón perezoso (Maigret et le voleur paresseux) (enero de 1961)
  58. Maigret y las buenas personas (Maigret et les braves gens) (septiembre de 1961)
  59. Maigret y el cliente del sábado (Maigret et le client du samedi) (febrero de 1962)
  60. Maigret y el extraño vagabundo (Maigret et le clochard) (mayo de 1962)
  61. La furia de Maigret (La colère de Maigret) (junio de 1962)
  62. Maigret y el fantasma (Maigret et le fantôme) (junio de 1963)
  63. Maigret se defiende (Maigret se défend) (julio de 1964)
  64. La paciencia de Maigret (La patience de Maigret) (marzo de 1965)
  65. Maigret y el caso Nahour (Maigret et l'affaire Nahour) (febrero de 1966)
  66. El ladrón de Maigret (Le voleur de Maigret) (noviembre de 1966)
  67. Maigret en Vichy (Maigret à Vichy) (septiembre de 1967)
  68. Maigret vacila (Maigret hésite) (enero de 1968)
  69. El amigo de la infancia de Maigret (L'ami d'enfance de Maigret) (junio de 1968)
  70. Maigret y el asesino (Maigret et le tueur) (abril de 1969)
  71. Maigret y el mayorista de vinos (Maigret et le marchand de vin) (septiembre de 1969)
  72. La loca de Maigret (La folle de Maigret) (mayo de 1970)
  73. Maigret y el hombre solitario (Maigret et l'homme tout seul) (febrero de 1971)
  74. Maigret y el confidente (Maigret et l'indicateur) (junio de 1971)
  75. Maigret y Monsieur Charles (Maigret et Monsieur Charles) (febrero de 1972)

Comisario Maigret - Novelas - Colección "Las novelas de Maigret" del editor "Luis de Caralt"

  1. Maigret y los ancianos (Maigret et les vieillards, 1960)
  2. Maigret en la Audiencia (Maigret aux assises, 1959)
  3. Los escrúpulos de Maigret (Les scrupules de Maigret, 1958)
  4. Maigret y el ladrón perezoso (Maigret et le voleur paresseux, 1961)
  5. Maigret y los testigos recalcitrantes (Maigret et les témoins récalcitrants, 1958)
  6. Maigret a pensión (Maigret en meublé, 1951)
  7. Un fracaso de Maigret (Un échec de Maigret, 1956)
  8. Maigret y el hombre del banco (Maigret et l'homme du banc, 1953)
  9. Maigret tiene miedo (Maigret a peur, 1953)
  10. Maigret se divierte (Maigret s'amuse, 1957)
  11. Una confidencia de Maigret (Une confidence de Maigret, 1959)
  12. Maigret viaja (Maigret voyage, 1958)
  13. Maigret y las buenas personas (Maigret et les braves gens, 1962)
  14. Maigret y la muchacha asesinada (Maigret et la jeune morte, 1954)
  15. Maigret tiende un lazo (Maigret tend un piège, 1955)
  16. Maigret se equivoca (Maigret se trompe, 1953)
  17. Maigret y el caso del ministro (Maigret chez le ministre, 1954)
  18. Maigret con la muerte en los talones (Maigret et son mort, 1948)
  19. Maigret en Nueva York (Maigret à New-York, 1947)
  20. Maigret y el cliente del sábado (Maigret et le client du samedi, 1962)
  21. Maigret y los cerditos sin rabo (Maigret et les petits cochons sans queue, 1950)
  22. Las noches blancas de Maigret (Le revolver de Maigret, 1952)
  23. Maigret, Lognon y los gángsteres (Maigret, Lognon et les gangsters, 1952)
  24. Maigret en los dominios del "coroner" (Maigret chez le coroner, 1949)
  25. Maigret en los bajos fondos (Maigret et la grande perche, 1951)
  26. Maigret y el "Gigoló" (Mon ami Maigret, 1949)
  27. La agitada navidad de Maigret (Un Noël de Maigret, 1951)
  28. La furia de Maigret (La colère de Maigret, 1963)
  29. Maigret y el extraño vagabundo (Maigret et le clochard, 1963)
  30. Maigret y el falso culpable (Maigret à l'école, 1954)
  31. Maigret en el "Picratt's" (Maigret au Picratt's, 1951)
  32. Maigret y los aristócratas (La première enquête de Maigret, 1913, 1949)
  33. Maigret y el perro canelo (Le chien jaune, 1931)
  34. Maigret y el tercer hombre (L'amie de Madame Maigret, 1950)
  35. La muerte ronda a Maigret (Pietr-le-Letton, 1931)
  36. Maigret y la vieja señora (Maigret et la vieille dame, 1949)
  37. Maigret y el fantasma (Maigret et le fantôme, 1964)
  38. Maigret y el inspector sin suerte (Maigret et l'inspecteur malgracieux, 1947)
  39. Maigret y el cuerpo sin cabeza (Maigret et le corps sans tête, 1955)
  40. Las vacaciones de Maigret (Les vacances de Maigret, 1948)
  41. Maigret se defiende (Maigret se défend, 1964)
  42. Maigret se enfada (Maigret se fâche, 1947)
  43. La paciencia de Maigret (La patience de Maigret, 1965)
  44. Un crimen en Holanda (Un crime en Hollande, 1931)
  45. A la cita de los Terranovas (Au Rendez-Vous des Terre-Neuvas, 1931)
  46. Maigret en casa de los "Flamencos" (Chez les Flamands, 1932)
  47. Las memorias de Maigret (Les Mémoires de Maigret, 1951)
  48. Cecile ha muerto (Cécile est morte, 1942)
  49. Los sótanos del "Majestic" (Les caves du Majestic, 1942)
  50. La bailarina del "Gai-Moulin" (La danseuse du Gai-Moulin, 1931)
  51. La esclusa número 1 (L'écluse nº. 1, 1933)
  52. La casa del juez (La maison du juge, 1942)
  53. Maigret (Maigret, 1934)
  54. Maigret y el Liberty Bar (Liberty Bar, 1937)
  55. Maigret y los muertos del canal (Le charretier de la Providence, 1931)
  56. El hombre de la Torre Eiffel (La tête d'un homme (L'homme de la Tour Eiffel), 1931)
  57. El ahorcado de "Saint Pholien" (Le pendu de Saint-Pholien, 1931)
  58. La muerte del señor Gallet (Monsieur Gallet, décédé, 1931)
  59. La sombra chinesca (L'ombre chinoise, 1932)
  60. La taberna de los dos centavos (La guinguette à deux sous, 1932)
  61. El loco de Bergerac (Le fou de Bergerac, 1932)
  62. Firmado: Picpus (Signé Picpus, 1944)
  63. El inspector Cadáver (L'Inspecteur Cadáver, 1944)
  64. Felicia está ahí (Félicie est là, 1944)
  65. El enamorado de la señora Maigret (L'amoureux de Madame Maigret, 1939)
  66. Las investigaciones de Maigret (1974)
  67. Stan, el asesino (Stan le tueur, 1938)
  68. Maigret y el caso Nahour (Maigret et l'affaire Nahour, 1966)
  69. El ladrón de Maigret (Le voleur de Maigret, 1967)
  70. Maigret en Vichy (Maigret à Vichy, 1968)
  71. Maigret vacila (Maigret hésite, 1968)
  72. El amigo de infancia de Maigret (L'ami d'enfance de Maigret, 1968)
  73. Maigret y el asesino (Maigret et le tueur, 1969)
  74. La noche de la encrucijada (La nuit du carrefour, 1931)
  75. La loca de Maigret (La folle de Maigret, 1970)
  76. Maigret y el mayorista de vinos (Maigret et le marchand de vin, 1970)
  77. Maigret y el hombre solitario (Maigret et l'homme tout seul, 1971)
  78. Maigret y el confidente (Maigret et l'indicateur, 1971)

Comisario Maigret - Cuentos

  • Un error de Maigret (Une erreur de Maigret) (1938)
  • El enamorado de la señora Maigret (L'amoureux de Madame Maigret) (1938)
  • Stan, el asesino (Stan le tueur) (1938)
  • La posada de los ahogados (L'Auberge aux noyés) (1938)
  • La pinaza de los ahorcados (La péniche aux deux pendus) (1938)
  • El caso del Boulevard de Beaumarchais (L'affaire du Boulevard Beaumarchais) (1938)
  • La ventana de enfrente (La fenêtre ouverte) (1938)
  • El Señor Lunes (Monsieur Lundi) (1938)
  • Jeumont, 51 minutos de parada (Jeumont, 51 minutes d'arrêt) (1938)
  • Los goterones de cera (Les larmes de bougie) (1938)
  • Rue Pigalle (Rue Pigalle) (1938)
  • La anciana señora de Bayeux (La vieille dame de Bayeux) (1938)
  • La Esterlla del Norte (L'Étoile du Nord) (1938)
  • Tempestad sobre la Mancha (Tempête sur la Manche) (1938)
  • Mademoiselle Berthe y su amante (Mademoiselle Berthe et son amant) (1938)
  • (L'improbable Monsieur Owen) (1938) - No editado en lengua castellana
  • (Ceux du Grand Café) (1938)- No editado en lengua castellana
  • El notario de Chateauneuf (Le notaire du Châteauneuf) (1938)
  • El hombre de la calle (L'Homme dans la rue) (1939) - Ha sido prologado por García Márquez en una crónica deliciosa - Tusquets Editores, 1994
  • Maigret en la subasta (Vente à la bougie) (1939)
  • (Menaces de mort) (1942) - No editado en lengua castellana
  • La pipa de Maigret (La pipe de Maigret) (junio de 1945)
  • El testimonio del monaguillo (Le témoinage de l'enfant de chœur) (1946)
  • El cliente más obstinado del mundo (Le client le plus obstiné du monde) (mayo de 1946)
  • Maigret y el inspector sin suerte (Maigret et l'inspecteur malgracieux) (mayo de 1946)
  • No se mata a los pobres tipos (On ne tue pas les pauvres types) (agosto de 1946)
  • Pena de muerte (Peine de mort) (noviembre de 1936)
  • La agitada navidad de Maigret (Un Noël de Maigret) (mayo de 1950)

Novelas sin Maigret

  • El parador de Alsacia (Le relais d'Alsace) (julio de 1931)
  • El pasajero del Polarlys (Le passager du Polarlys) (1932)
  • El hombre de Londres (L'Homme de Londres) (1933)
  • La casa del canal (La Maison du canal) (1933)
  • El Asno Rojo (L'Ane Rouge) (1933)
  • El efecto de la luna (Le coup de lune) (1933)
  • La epilepsia (Le haut mal) (1933)
  • La prometida del Sr. Hire (Les fiançailles de M.Hire) (1933)
  • Los vecinos de enfrente (Les gens d'en face) (1933)
  • El pensionista (Le locataire) (1934)
  • Los suicidas (Les suicides) (1934)
  • La sed (Ceux de la Soif) (1935)
  • El asesino (L'assassin) (1935)
  • Los clientes de Avrenos (Les clients d'Avrenos) (1935)
  • Los Pitard (Les Pitard) (1935)
  • Barrio Negro (Quartier Negre) (1935)
  • 45º a la sombra (45° à l'ombre) (1936)
  • Las señoritas de Corcaneau (Les demoiselles de Corcaneau) (1936)
  • El evadido (L'évade) (1936)
  • (Long Course) (1936)
  • Arrabal Faoubourg (Faubourg) (1937)
  • El blanco con gafas (Le blanc a lunettes) (1937)
  • El testamento (Le testament Donadieu) (1937)
  • Un turista en Tahiti (Turiste de Bananes) (1937)
  • Callejón sin salida (Chemin sans issue) (1938)
  • La casa de los Krull (Chez Krull) (1938)
  • María la del puerto (La Marie du port) (1938)
  • El Caballo Blanco (Le Cheval Blanc) (1938)
  • El sospechoso (Le suspect) (1938)
  • Los supervivientes del Telémaco (Les rescapés du Télémaque) (1938)
  • Las hermanas Lacroix (Les soeurs Lacroix) (1938)
  • Los crímenes de mis amigos (Les trois crimes de mes amis) (1938)
  • El hombre que miraba pasar los trenes(L'homme qui regardait passer les trains) (1938)
  • Monsieur la Souris (Monsieur la Souris) (1938)
  • Desconocidos en casa (Inconnus dans la maison) (1939)
  • El alcalde de Furnes (Le bourgmestre de Furnes) (1939)
  • (Le Coup de Vague)(1940)
  • La viuda Couderc (La veuve Couderc) (1940)
  • Malempin (Malempin) (1940)
  • Bergelon (Bergelon) (1941)
  • Sala de lo criminal (Cour d'assises) (1941)
  • La ciudad bajo la lluvia (Il pleut bergeré...) (1941)
  • La casa de las 7 muchachas (La maison des sept jeunes filles) (1941)
  • El hijo de Cardinaud (Le fils Cardinaud) (1941)
  • El viajero del día de todos los santos (Le voyageur de la Touissaint) (1941)
  • El proscrito (L'outlaw) (1941)
  • La verdad sobre mi mujer (La vérité sur Bébé Donge) (1942)
  • Tío Charles se ha encerrado (Oncle Charles s'est fermé) (1942)
  • El atestado del gendarme (Les rapports du gendarme) (1944)
  • La mirada indiscreta (La fenêtre des Rouet) (1945)
  • La huida (La fuite de Monsieur Monde) (1945)
  • El mayor de los Ferchaux (L'aîné des Ferchaux) (1946)
  • El círculo de los Mahé (Le cercle des Mahé) (1946)
  • Las bodas de Poitiers (Les noces de Poitiers) (1946)
  • Carta a mi juez (Lettre à mon juge) (1946)
  • Tres habitaciones en Manhattan (Trois chambres a Manhattan) (1946)
  • Hasta el último aliento (Au bout de rouleau) (1947)
  • El clan de los Ostendeses (Le clan des Ostendais) (1947)
  • El destino de los Malou (Le destin des Malou) (1947)
  • El pasajero clandestino (Le passeger clandestin) (1947)
  • El rancho de la Yegua Perdida (La Jument Perdu) (1948)
  • La nieve estaba sucia (La neige était sale) (1948)
  • El testigo de Maletras (Le bilan Maletras) (1948)
  • Los fantasmas del sombrerero (Les fantomes du chapelier) (1948)
  • Pedigree (Pedigree) (1948)
  • El fondo de la botella (Le fond de la Boutielle) (1949)
  • Los 4 días de un pobre hombre (Les quatre jous du pauvre homme) (1949)
  • El entierro del Sr. Bouvet (L'enterrament de Monsieur Bouvet) (1950)
  • Los postigos verdes (Les volets verts) (1950)
  • El forastero (Un nouveau dans la villes) (1950)
  • La muerte de Belle (La mort de Belle) (1951)
  • Anais (Le temps d'Anaïs')' (1951)
  • Tian Jeanne (Tante Jeanne) (1951)
  • Una vida nueva (Une vie comme neuve) (1951)
  • Los hermanos Rico (Les Freres Rico) (1952)
  • Maria la bizca (Marie qui louche) (1952)
  • Antonio y Julia (Antoine et Julie) (1953)
  • Luces rojas (Feux rouges) (1953)
  • La escalera de hierro (L'ecalier de fer) (1953)
  • (Crime impuni) (1954)
  • El gran Bob (Le grand Bob) (1954)
  • El hijo del relojero (L'horologer d'Everton) (1954)
  • (La boule noire) (1955)
  • Los testigos (Les témoins) (1955)
  • Por si algo me ocurriera (En cas de malheur) (1956)
  • (Le petit homme d'Arkhangelsk) (1956)
  • Los cómplices (Les complices) (1956)
  • El hijo (Le fils) (1957)
  • El negro (Le nègre) (1957)
  • Domingo (Dimanche) (1958)
  • El paso de la frontera (Le passage de la ligne) (1958)
  • El presidente (Le président) (1958)
  • Strip-tease (Strip-tease) (1958)
  • La anciana (La vieille) (1959)
  • El vido (Le veuf) (1959)
  • Betty (Betty) (1960)
  • El osito de felpudo (L'ours en peluche) (1960)
  • El tren (Le train) (1961)
  • La puerta (La porte) (1962)
  • Los anillos de la memoria (Les anneaux de Bicêtre) (1962)
  • Los otros (Les autres) (1962)
  • La habitación azul (La chambre bleue) (1963)
  • El hombre del perrito (L'homme au petit chien) (1964)
  • La mirada inocente (Le petit saint) (1965)
  • El tren de Venecia (Le train de Venise) (1965)
  • (La mort d'Auguste) (1966)
  • El gato (Le chat)(1966)
  • (Le confessionnal) (1966)
  • (Le déménagement) (1967)
  • (La main) (1968)
  • (La prison) (1968)
  • (Il y a encore des noisetiers)(1969)
  • (Novembre) (1969)
  • (Le riche homme) (1970)
  • (La cage de verre) (1970)
  • (La disaparition d'Odile) (1971)
  • (Les innocents) (1972)

Simenon en Acantilado

En octubre de 2012, Acantilado empezó a publicar la obra completa de Georges Simenon. Bajo estas líneas se indican los títulos disponibles hasta la fecha:

  • El gato (2012)
  • Pietr, el Letón (Los casos de Maigret) (2012)
  • El perro canelo (Los casos de Maigret) (2012)
  • La casa del canal (2012)
  • Los vecinos de enfrente (2013)
  • Las hermanas Lacroix (2013)
  • Maigret en los dominios del córoner (Los casos de Maigret) (2013)
  • La nieve estaba sucia (2014)

Cuentos sin Maigret

  • (L'affaire du canal) - Nouvelles introuvables 1931-1934 (1928 - 1929)
  • (Le coffre-fort de la S.S.S.) - Les 13 mystères (abril de 1929)
  • (L'affaire Lefrançois) - Les 13 mystères (abril de 1929)
  • (Le dossier n° 16) - Les 13 mystères (abril de 1929)
  • (Le mort invraisemblable) - Les 13 mystères (abril de 1929)
  • (Le dénommé Popaul) - Les 13 mystères (mayo de 1929)
  • (La cheminée du Lorraine) - Les 13 mystères (mayo de 1929)
  • (Le pavillon de la Croix-Rousse) - Les 13 mystères (mayo de 1929)
  • (Les trois Rembrandt) - Les 13 mystères (mayo de 1929)
  • (Le vol du lycée de B...) - Les 13 mystères (mayo de 1929)
  • (Les deux ingénieurs) - Les 13 mystères (junio de 1929)
  • (La bombe de l'Astoria) - Les 13 mystères (junio de 1929)
  • (L'écluse n° 14) - Les 13 mystères (junio de 1929)
  • (La tabatière en or) - Les 13 mystères (junio de 1929)
  • El Inspector G89 (« G 7»,) - Les 13 énigmes (septiembre de 1929)
  • El naufragio de Catherine (Le naufrage du Catherine) - Les 13 énigmes (octubre de 1929)
  • El cadáver desaparecido (Le corps disparu) - Les 13 énigmes (octubre de 1929)
  • El espíritu trasladador (L'esprit déménageur) - Les 13 énigmes (octubre de 1929)
  • Hans Peter (Hans Peter) - Les 13 énigmes (octubre de 1929)
  • El hombre tatuado (L'homme tatoué) - Les 13 énigmes (octubre de 1929)
  • El perro amarillo (Le chien jaune) - Les 13 énigmes (noviembre de 1929)
  • El castillo de los desaparecidos (Le château des disparus) - Les 13 énigmes (noviembre de 1929)
  • El incendio del parque Monceau (L'incendie du parc Monceau) - Les 13 énigmes (noviembre de 1929)
  • La masía Costefigues (Le mas Costefigues) - Les 13 énigmes (noviembre de 1929)
  • El drama de Dunkerque (Le drame de Dunkerque) - Les 13 énigmes (diciembre de 1929)
  • La desconocida de Etretat (L'inconnue d'Étretat) - Les 13 énigmes (diciembre de 1929)
  • El secreto del fuerte Bayard (Le secret de fort Bayard) - Les 13 énigmes (diciembre de 1929)
  • (Le yacht et la panthère) - Nouvelles introuvables 1931-1934 (marzo de 1930)
  • (Ziliouk) - Les 13 coupables (marzo de 1930)
  • (Les « Flamands») - Les 13 coupables (abril de 1930)
  • (Arnold Schuttringer) - Les 13 coupables (abril de 1930)
  • (Madame Smitt) - Les 13 coupables (abril de 1930)
  • (Monsieur Rodrigues) - Les 13 coupables (abril de 1930)
  • (Nouchi) - Les 13 coupables (abril de 1930)
  • (Nicolas) - Les 13 coupables (mayo de 1930)
  • (Waldemar Strvzeski) - Les 13 coupables (mayo de 1930)
  • (Philippe) - Les 13 coupables (mayo de 1930)
  • (Les Timmermans) - Les 13 coupables (mayo de 1930)
  • (Bus) - Les 13 coupables (junio de 1930)
  • (Otto Müller) - Les 13 coupables (junio de 1930)
  • (Le Pacha) Les 13 coupables (junio de 1930)
  • (Sing-Sing ou la maison des trois marches) - Nouvelles introuvables 1931-1934 (marzo de 1931)
  • (La folle d'Itteville) (mayo de 1931)
  • (Mademoiselle Augustine) - Nouvelles introuvables 1931-1934 (diciembre de 1932)
  • La noche de ls siete minutos (La nuit des sept minutes) Les sept minutes (abril de 1933)
  • (La nuit du pont Marie) (junio de 1933)
  • (La croisière invraisemblable) - Les sept minutes (septiembre de 1933)
  • El enigma de Maria Galante (L'énigme de la Marie-Galante) - Les sept minutes (septiembre de 1933)
  • (Le Grand Langoustier) - Les sept minutes (octubre de 1933)
  • (Moss et Hoch) - Nouvelles introuvables 1931-1934 (diciembre de 1933)
  • (L'as de l'arrestation)- Nouvelles introuvables 1931-1934 (diciembre de 1934)
  • (L'oranger des îles Marquises) - Nouvelles introuvables 1936-1941 (febrero de 1936)
  • (Monsieur Mimosa) - Nouvelles introuvables 1936-1941 (enero de 1937)
  • (Les trois messieurs du consortium) - Nouvelles introuvables 1936-1941 (junio de 1938)
  • (L'escale de Buenaventura) - Nouvelles exotiques (octubre de 1938)
  • (L'homme qui mitraillait les rats) - Nouvelles introuvables 1936-1941 (octubre de 1938)
  • (Un crime au Gabon) - Nouvelles exotiques (diciembre de 1938)
  • (Le policier d'Istanbul) - Nouvelles exotiques (enero de 1939)
  • (Les mystères du Grand-Saint-Georges) - (febrero de 1939)
  • (L'enquête de Mademoiselle Doche) - Nouvelles exotiques (marzo de 1939)
  • (La ligne du désert) - Nouvelles exotiques (abril de 1939)
  • (La tête de Joseph)(octubre de 1939)
  • (Little Samuel à Tahiti) (noviembre de 1939)
  • (La demoiselle en bleu pâle) - Le Petit Docteur (noviembre de 1939)
  • (Le flair du Petit Docteur) - Le Petit Docteur (noviembre de 1939)
  • (Rendez-vous avec un mort) - Le Petit Docteur (noviembre de 1939)
  • (Le docteur de Kirkenes) - La rue aux trois poussins (diciembre de 1939)
  • (Une femme a crie) - Le Petit Docteur (diciembre de 1939)
  • (Le comique du Saint-Antoine) - La rue aux trois poussins (enero de 1940)
  • (Le fantôme de Monsieur Marbe) - Le Petit Docteur (enero de 1940)
  • Los maridos del 1 de diciembre (Les mariés du 1.er décembre) - Le Petit Docteur (enero de 1940)
  • El muerto caído del cielo (Le mort tombé du ciel) - Le Petit Docteur (febrero de 1940)
  • (Le capitaine du Vasco) - La rue aux trois poussins (febrero de 1940)
  • (Le matin des trois absoutes) - La rue aux trois poussins (marzo de 1940)
  • El Pasajero y su negro (Le passager et son nègre) Le Petit Docteur - (marzo de 1940)
  • El timbre de alarma (La sonnette d'alarme) - Le Petit Docteur (marzo de 1940)
  • (Le crime du Malgracieux) - La rue aux trois poussins (abril de 1940)
  • La pista del Pelirrojo (La piste de l'homme roux) - Le Petit Docteur (abril de 1940)
  • El almirante ha desaparecido (L'Amiral a disparu) - Le Petit Docteur (mayo de 1940)
  • El Holandés afortunado (La bonne fortune du Hollandais) - Le Petit Docteur (mayo de 1940)
  • (Le vieux couple de Cherbourg) (mayo de 1940)
  • La choza de madera (La cabane en bois) - Les dossiers de l'Agence O (mayo de 1940)
  • (Le château de l'arsenic) - Le Petit Docteur (junio de 1940)
  • (La révolte du Canari)(julio de 1940)
  • (Annette et la dame blonde) - La rue aux trois poussins (verano de 1940)
  • (Le châle de Marie Dudon) - Le testament Donadieu (octubre de 1940)
  • (La femme du pilote) - Le bateau d'Émile (octubre de 1940)
  • (Le doigt de Barraquier) - Le bateau d'Émile (octubre de 1940)
  • (Le destin de Monsieur Saft)(noviembre de 1940)
  • (Les demoiselles de Queue de Vache) - La rue aux trois poussins (1941)
  • (L'amoureux aux pantoufles) - Le Petit Docteur (enero de 1941)
  • (Les cent mille francs de P'tite Madame) - Nouvelles introuvables 1936-1941 (enero de 1941)
  • (Le nègre s'est endormi) - Le bateau d'Émile (enero de 1941)
  • (L'aventurier au parapluie) Nouvelles introuvables 1936-1941 (febrero de 1941)
  • (Les larmes à l'estragon) - Le bateau d'Émile (marzo de 1941)
  • (Valérie s'en va) - Le bateau d'Émile (marzo de 1941)
  • (La cabane à Flipke) - Nouvelles introuvables 1936-1941 (abril de 1941)
  • La jaula de emilio (La cage d'Émile) - Les dossiers de l'Agence O (abril de 1941)
  • (La jeune fille de La Rochelle) - Les dossiers de l'Agence O (abril de 1941)
  • (Le naufrage de l'« armoire à glace») - La rue aux trois poussins (abril de 1941)
  • La detención del músico (L'arrestation du musicien) - Les dossiers de l'Agence O (mayo de 1941)
  • El estrangulador de Moret (L'étrangleur de Moret) - Les dossiers de l'Agence O (mayo de 1941)
  • El hombre desnudo (L'homme tout nu) - Les dossiers de l'Agence O (mayo de 1941)
  • (L'épingle en fer à cheval) - Le bateau d'Émile (junio de 1941)
  • (La piste du Hollandais) - La rue aux trois poussins (junio de 1941)
  • Los tres botes de la Caleta (Les trois bateaux de la calanque) - Les dossiers de l'Agence O (junio de 1941)
  • El anciano del lapicero (Le vieillard au porte-mine) - Les dossiers de l'Agence O (junio de 1941)
  • (La rue aux trois poussins) - La rue aux trois poussins (julio de 1941)
  • La florista de Deauville (La fleuriste de Deauville) - Les dossiers de l'Agence O (julio de 1941)
  • Emile en Bruselas (Émile à Bruxelles) - Les dossiers de l'Agence O (agosto de 1941)
  • (Le mari de Mélie) - La rue aux trois poussins (agosto de 1941)
  • El billete de metro (Le ticket de métro) - Les dossiers de l'Agence O (agosto de 1941)
  • El prisionero de Lagny - (Le prisonnier de Lagny) - Les dossiers de l'Agence O (septiembre de 1941)
  • (Le docteur Tant-Pis) - Les dossiers de l'Agence O (octubre de 1941)
  • (Le Club des Vieilles Dames) - Les dossiers de l'Agence O (octubre de 1941)
  • El Chantaje de la agencia O (Le chantage de l'Agence O) - Les dossiers de l'Agence O (noviembre de 1941)
  • (Le baron de l'écluse, ou la croisière du Potam) - Le bateau d'Émile (diciembre de 1941)
  • Luto por Fonsine (Le deuil de Fonsine) - Maigret et les petits cochons sans queue (enero de 1945)
  • Madame cuatro y sus hijos (Madame Quatre et ses enfants) - Maigret et les petits cochons sans queue (enero de 1945)
  • (L'homme à barbe) - La rue aux trois poussins (junio de 1945)
  • (Les mains pleines) - La rue aux trois poussins (junio de 1945)
  • (Nicolas) - La rue aux trois poussins (junio de 1945)
  • (Le bateau d'Émile - Le bateau d'Émile (julio de 1945)
  • La escala de buenaventura (L'escale de Buenaventura) - Maigret et les petits cochons sans queue (agosto de 1946)
  • Los cerditos sin rabo (Les petits cochons sans queue), Maigret et les petits cochons sans queue (noviembre de 1946)
  • Bajo pena de muerte (Sous peine de mort) - Maigret et les petits cochons sans queue (noviembre de 1946)
  • El sastrecillo y el sombrerero (Le petit tailleur et le chapelier) - Maigret et les petits cochons sans queue (abril de 1947)
  • Un tal señor Berquin (Un certain Monsieur Berquin) - Maigret et les petits cochons sans queue (octubre de 1947)
  • (Le petit restaurant des Ternes) - Un Noël de Maigret (diciembre de 1949)
  • (Sept petites croix dans un carnet) - Un Noël de Maigret (abril de 1950)
  • (La chanteuse de Pigalle) - Nouvelles inédites (enero de 1952)
  • (L'invalide à la tête de bois) - Nouvelles inédites (febrero de 1952)
  • (Le gros lot) - Nouvelles inédites (noviembre de 1953)

Nota a las Bibliografías: Como ya se ha dicho en anteriores ediciones se ha respetado los títulos originales en francés, sin embargo se ha colocado los títulos de algunas de las obras de Simenon de las que se tiene constancia que se han vertido al español con el título con el que han aparecido en esta última lengua, en algunos casos puede que haya aparecido bajo más de un nombre, en ese caso se pondrá el de la edición más reciente. La intención es que la relación sea lo más exhaustiva posible, aunque tengan que incluirse obras que aún no han sido traducidas al español y su nombre tengan que aparecer con el título original en este caso.

 

Biografía de Maurice Leblanc


El autor de Arsenio Lupin nació en Ruán el 11 de noviembre de 1864, en una familia burguesa. Se educó en Francia, Alemania e Italia. Abandonó una incipiente carrera en la industria naviera para dedicarse al periodismo de sucesos. A pesar de iniciar su carrera literaria con novelas y cuentos bajo la influencia de Maupassant, Bourget y Flaubert (Ceux qui souffrent, en 1894; Une femme, en 1887; L'oeuvre du mort, en 1896) y de estrenar una obra de teatro (La pitié, en 1904), saltó a la fama cuando aceptó a regañadientes el encargo de Pierre Laffitte de escribir algún relato policíaco en la línea del famoso Sherlock Holmes, que publicaba con gran éxito la revista inglesa Strand Magazine. Leblanc empezó a publicar en las páginas de Je suis tout los primeros relatos protagonizados por Arsenio Lupin, que dos años más tarde se editarían en forma de libro. Así nacía un arquetipo literario solo comparable a Sherlock Holmes, cuyas aventuras se relatan en una veintena de títulos y que no tardarían en pasar al teatro, a las páginas de cómics, a la gran pantalla.

Frustrado por no haber podido ser "el novelista de la vida delicada de las almas", Leblanc se encontró con la paradoja de verse convertido de la noche a la mañana en un escritor popular y comercial, autor, para mayor ironía, del género policíaco y de aventuras tan poco apreciado por la crítica de la época. No obstante, gracias a tantos lectores incondicionales, obtuvo la cinta de la Legión de Honor.

Leblanc inventó la expresión gentleman cambrioleur para describir a Lupin, que se ha traducido al español como "ladrón de guante blanco". La frase hace referencia al nuevo tipo de delitos que se practicaban a principios del siglo XX, en pleno auge de la burguesía, como el robo en casas desocupadas repletas de riquezas o el uso de cheques falsos. En cuanto al nombre del personaje, parece que Leblanc lo usurpó de un consejero municipal de París llamado Arsène Lopin, que no le debía simpatizar mucho, pero, ante las protestas de este, lo cambió por Lupin. Maurice Leblanc acabó sus días obsesionado con Arsenio Lupin, hasta el punto de firmar con ese nombre en el libro de visitas de un restaurante. Igual que le sucediera a Simenon, Leblanc acabó devorado por su personaje.

Maurice Leblanc murió en Perpiñán el 6 de noviembre de 1941, en casa de un hijo suyo. Se cree que su óbito se precipitó a consecuencia de un viaje en tren sin calefacción, cuando iba a visitar a su hijo enfermo.

Pero en Francia la memoria de Lupin sigue muy viva. La casa donde veraneó Leblanc en el pueblo de Etretat, durante más de veinte años, y en la que estuvo hasta que la invasión nazi lo empujara a su último viaje, ha sido convertida por su nieta Florence Boespflug en Le Clos Lupin. Es un museo interactivo sobre el autor y el personaje, que ha recibido 125.000 visitantes desde su apertura en 1999. Los curiosos y fieles al mítico ladrón comienzan la visita atravesando el jardín para entrar en la casa, provistos de unos cascos auditivos. Los recibe la supuesta voz de Arsenio Lupin, advirtiéndoles que guarden bien sus carteras, "pues nunca se sabe". En realidad, es el actor Georges Descrières, que interpreta su papel en una serie de televisión, el que les da la bienvenida al iniciar este recorrido entre luces y sombras, en el que se van dando pistas para descubrir el escondite de la aguja hueca. Como en el caso del insigne Sherlock Holmes, el despacho del Ladrón Caballerosuscita un gran interés.

Émile Gaboriau, analisis

Émile Gaboriau

(Saujon, 1832-París, 1873) Escritor francés. Iniciador de la novela policíaca francesa (roman policier), en su obra se conjugan rasgos folletinescos con las influencias de Balzac y Poe. Sus títulos principales son: L'affaire Lerouge (1866), Le dossier 113 (1867), Le crime d'Orcival (1868), Monsieur Lecoq (1869), Les esclaves de Paris (1869) y La corde au cou (1873).

El expediente 113

(Le Dossier Nº 113, 1867)

Madrid: Anaya, 1987, 2ª ed.; 381 pp.; col. Tus libros; ilust. de María Rosa Perrotti; apéndice de Juan José Millás; trad. de José Bailo; ISBN: 84-7525-201-X.

15 años: lectores jóvenes.

Narrativa: Intriga y misterio.

Con implacables métodos analíticos y haciendo uso de innumerables disfraces, el inspector Lecocq resuelve un robo aparentemente inexplicable.

Lo de menos aquí es la historia, literalmente folletinesca, tan ágil como increíble y endeble. Sin embargo, sí vale la pena señalar cómo, junto con otros más ilustres, el personaje de Gaboriau está en el origen de tantos casos policiacos de fantasía que inundarán el mercado de las novelas baratas que se popularizan desde finales del diecinueve. Y cómo, siguiendo la huella de Lecocq, será también característico de los policías literarios franceses que sean funcionarios. El narrador nos dirá que «si existe un hombre al que ningún acontecimiento puede ya sorprender o impresionar, que no se deja engañar por las apariencias, capaz de admitirlo todo y de explicárselo todo, ése es sin género de duda un comisario de policía de París».
Será CHESTERTON quien hará notar qué cerca está un personaje así de pasarse al otro lado: en dos casos recogidos en El candor del Padre Brown aparecerá Valentin, jefe de la policía parisiense, el más famoso investigador del mundo; en La cruz azul, Valentin y el Padre Brown persiguen al mismo delincuente; en El jardín secreto el mismo Valentin será el criminal. Y es que, pensaba Valentin, «el criminal es el artista creador, mientras que el detective es sólo el crítico».

 

Los tres instrumentos de la muerte G.K. Chesterton

Tanto por profesión como por convicción, el padre Brown sabía, mejor que casi todos nosotros, que la muerte dignifica al hombre. Con todo, tuvo un sobresalto cuando, al amanecer, vinieron a decirle que Sir Aaron Armstrong había sido asesinado. Había algo de incongruente y absurdo en la idea de que una figura tan agradable y popular tuviera la menor relación con la violencia secreta del asesinato. Porque Sir Aaron Armstrong era agradable hasta el punto de ser cómico, y popular hasta ser casi legendario. Era aquello tan imposible como figurarse que «Sunny Jim» se había colgado, o que el pacífico «el señor Pick Wicks» de Dickens había muerto en el manicomio de Hanwell. Porque, aunque Sir Aaron, como filántropo que era, tenía que conocer los oscuros fondos de nuestra sociedad, se enorgullecía de hacerlo de la manera más brillante posible. Sus discursos políticos y sociales eran cataratas de anécdotas y carcajadas; su salud corporal era tremenda; su ética, el optimismo más completo. Y trataba el problema de la embriaguez (su tópico favorito) con aquella alegría perenne y aun monótona, que es muchas veces la señal de una absoluta y provechosa abstinencia.

La historia corriente de su conversación era muy conocida en los círculos y púlpitos más puritanos: cómo, de niño, había sido arrastrado de la teología escocesa al whisky escocés; cómo se había redimido de lo uno y lo otro, y había llegado a ser (según él modestamente decía) lo que era. La verdad es que su barba blanca y bellida, su cara de querubín, sus gafas deslumbradoras, y las innúmeras comidas y congresos a que asistía, hacían difícil creer que hubiera sido nunca persona tan tétrica como un borrachín o un calvinista. No: aquél era el más seriamente alegre de todos los hijos de los hombres.

Vivía por los rústicos alrededores de Hampstead, en una hermosa casa, alta, pero no ancha: una de esas modernas torres tan prosaicas. La más estrecha de sus estrechas fachadas daba sobre la verde pendiente del camino férreo, y hasta la casa llegaban las trepidaciones del tren. Sir Aaron Armstrong, como él decía con turbulenta manera, no tenía nervios. Pero si a menudo el tren  hacía trepidar la casa, aquella mañana se cambiaron los papeles, y fue la casa la que hizo trepidar al tren.

La máquina disminuyó la velocidad, y finalmente, paró justamente frente al sitio en que un ángulo de la casa se adelantaba sobre la pendiente de pasto. Generalmente los mecanismos paran poco a poco, pero la causa viviente de aquella parada fue muy rápida. Un hombre vestido rigurosamente de negro, sin omitir (como lo recordaron los testigos de la escena) el tenebroso detalle de los guantes negros, apareció en lo alto del terraplén, frente a la máquina, y agitó las negras manos como un negro molino de viento. Esto no hubiera bastado siquiera para detener a un tren lentísimo. Pero de aquel hombre salió un grito que después todos repetían como si hubiera sido algo nuevo y sobrenatural. Fue uno de esos gritos tórridamente claros, aun cuando no se entienda qué dicen. Las palabras articuladas por aquel hombre fueron: «¡Un asesinato!»

Pero el conductor asegura que si sólo hubiera oído aquel grito penetrante y horrible, sin entender las palabras, hubiera parado igualmente.

Una vez detenido el tren, bastaba un vistazo para advertir las circunstancias del incidente... El hombre de luto era Magnus, el lacayo de Sir Aaron Armstrong. El baronet, con su habitual optimismo, solía burlarse de los guantes negros de su lúgubre criado; pero ahora toda burla hubiera sido inoportuna.

Dos o tres curiosos bajaron, cruzaron la ahumada cerca, y vieron, casi al pie del edificio, el cuerpo de un anciano con una bata amarilla que tenía un forro de rojo vivo. En una pierna se veía un trozo de cuerda enredado tal vez en la confusión de una lucha. Había una o dos manchas de sangre: muy poca. Pero el cuerpo estaba doblado o quebrado en una postura imposible para un cuerpo vivo. Era Sir Aaron Armstrong. A poco apareció un hombre robusto de hermosa barba, en quien algunos viajeros reconocieron al secretario del difunto, Patrick Royce, un tiempo muy célebre en la sociedad bohemia, y aun famoso en el arte bohemio. El secretario manifestó la misma angustia del criado, de un modo más vago, aunque más convincente. Cuando, un instante después, apareció en el jardín la tercera figura del hogar, Alice Armstrong, la hija del muerto, vacilante e indecisa, el conductor se decidió a obrar, se oyó un silbo, y el tren, jadeando, corrió a pedir auxilio a la próxima estación que no estaba demasiado lejos, por cierto, de aquel lugar.

Y así, a petición de Patrick Royce, el enorme secretario ex bohemio, vinieron a llamar a la puerta del padre Brown. Royce era irlandés de nacimiento, y pertenecía a esa casta de católicos accidentales que sólo se acuerdan de su religión en los malos trances. Pero el deseo de Royce  no se hubiera cumplido tan de prisa si uno de los detectives oficiales que intervinieron en el asunto no hubiera sido amigo y admirador del detective no oficial llamado Flambeau... Porque, claro está, es imposible ser amigo de Flambeau sin oír contar mil historias y hazañas del padre Brown. Así, mientras el joven detective Merton conducía al sacerdote, a campo traviesa, a la vía férrea, su conversación fue más confidencial de lo que hubiera sido entre dos desconocidos.

-Según me parece -dijo ingenuamente el señor Merton- hay que renunciar a desenredar este lío. No se puede sospechar de nadie. Magnus es un loco solemne, demasiado loco para asesino. Royce, el mejor amigo del baronet durante años. Su hija le adoraba sin duda. Además, todo es  absurdo. ¿Quién puede haber tenido empeño en matar a este viejo tan simpático? ¿Quién en mancharse las manos con la sangre del amable señor del brindis? Es como matar a san Nicolás.

-Sí, era un hogar muy simpático -asintió el padre Brown-. Mientras él vivió, al menos, así fue siempre. ¿Cree usted que seguirá siendo igual de alegre?

Merton, asombrado, le dirigió una mirada interrogadora.

-¿Ahora que ha muerto él?

-Sí -continuó impasible el sacerdote-. Él  era muy alegre. Pero, ¿comunicó a los demás su alegría? Francamente, ¿había en esa casa alguna persona alegre, fuera de él?

En la mente de Merton pareció abrirse una ventana, dejando penetrar esa extraña luz de sorpresa que nos permite darnos cuenta de lo que siempre hemos estado viendo. A menudo había estado en casa de Armstrong, para cumplir con sus funciones policíacas, ciertos caprichos del viejo filántropo. Y ahora que pensaba en ello se dio cuenta de que, en efecto, aquella casa era deprimente. Los cuartos muy altos y fríos; el decorado, mezquino y provinciano; los pasillos, llenos de corrientes de aire, alumbrados con una luz eléctrica más fría que la luz de la luna. Y aunque, a cambio de esto, la cara escarlata y la barba plateada del viejo ardieran como hogueras en todos los cuartos y pasillos, no dejaban ningún calor tras de sí. Sin duda aquella incomodidad de la casa se debía a la vitalidad de la misma, a la misma exuberancia del propietario. A él no le hacían falta estufas ni lámparas; llevaba consigo su luz y su calor. Pero, recordando a las otras personas de la casa, Merton tuvo que confesar que no eran más que las sombras del señor. El extravagante lacayo, con sus guantes negros, era una pesadilla. Royce, el secretario, hombre sólido, hombrachón o muñecón de trapo con barbas, tenía las barbas de paja llenas de sal gris -como de trapo bicolor-, y la ancha frente surcada de arrugas prematuras. Era de buen natural, pero su bondad era triste y lánguida, y tenía ese aire vago de los que se sienten fracasados. En cuanto a la hija de Armstrong, parecía increíble que lo fuera: tan pálida era y de un aspecto tan sensitivo. Graciosa, pero con un temblor de álamo temblón. Y Merton a veces se preguntaba si habría adquirido ese temblor con la trepidación continua del tren.

-Ya ve usted -dijo el padre Brown pestañeando modestamente-. No es seguro que la alegría de Armstrong haya sido alegre... para los demás. Usted dice que a nadie se le puede haber ocurrido dar muerte a un hombre tan feliz. No estoy muy seguro de ello: ne nos inducas in tentatione. Si alguna vez me hubiera yo atrevido a matar a alguien -añadió con sencillez- hubiera sido a un optimista.

-¿Cómo? -exclamó Merton, risueño-. ¿A usted le parece que la alegría de uno es desagradable a los demás?

-A la gente le agrada la risa frecuente -contestó el padre Brown-; pero no creo que le agrade la sonrisa perenne. La alegría sin humorismo es cosa muy cansona.

Caminaron un rato eh silencio, bajo las ráfagas, por el herboso terraplén de la vía y al llegar al límite de la larguísima sombra que proyectaba la casa de Armstrong, el padre Brown dijo de pronto, como el que echa de si un mal pensamiento, mejor que ofrecerlo a su interlocutor:

-Claro es que la bebida en sí misma no es buena ni mala. Pero no puedo menos de pensar que, a los hombres como Armstrong, les convendría beber algo de tiempo en tiempo para entristecerse un poco.

El jefe de Merton, un detective muy apuesto, de pelo entregrís, llamado Gilder, estaba en la verde loma de la vía esperando al médico forense y hablando con Patrick Royce, cuyas anchas espaldas y erizados pelos le dominaban por completo. Y esto se notaba más porque Royce siempre andaba combado de una manera hercúlea, y discurría por entre sus pequeños deberes domésticos y secretariales con un aire de pesada humildad, como un búfalo que arrastra un carro.

Al ver al sacerdote, levantó la cabeza con evidente satisfacción y se apartó con él unos pasos. Entretanto, Merton se dirigía a su mayor con  evidente respeto, pero con cierta impaciencia de muchacho.

-Y qué, señor Gilder, ¿ha descubierto usted este misterio?

-Aquí no hay misterio -replicó Gilder, contemplando, con soñolientas pestañas el vuelo de las cornejas.

-Bueno; para mí, al menos, sí lo hay -dijo Merton, sonriendo.

-Todo está muy claro, muchacho -dijo su mayor, acariciando su puntiaguda barba gris-. Tres minutos después de que te fuiste a buscar al párroco del señor Royce todo se aclaró. ¿Conoces a ese criado de cara de palo que lleva unos guantes negros; el que detuvo el tren?

-¡Ya lo creo! Me produce hormigueo.  

-Bien -articuló Gilder-; cuando el tren partió, ese hombre había partido también. Un criminal muy frío, ¿verdad? ¡Mira tú que escapar en el tren que va a avisar a la Policía!       

-Pero, ¿está usted seguro -observó el joven- que fue él quien mató a su amo?

-Sí, hijo mío, completamente seguro -replicó Gilder secamente-; por la sencilla razón de que ha escapado llevándose veinte mil libras en acciones que estaban en el escritorio de su amo. No: aquí lo único que merece el nombre de misterio es cómo cometió el asesinato. El cráneo se diría roto con un arma potente, pero no aparece arma ninguna, y no es fácil que el asesino se la haya llevado consigo, a menos que fuera lo bastante pequeña para no advertirse.

-O quizá lo bastante grande para no advertirse -dijo el sacerdote, dominando una risita. Gilder le preguntó al padre Brown secamente qué quería decir.

-Nada, una necedad, ya lo sé -dijo el padre Brown-. Algo que parece cuento de hadas. Pero se me figura que el pobre señor Armstrong fue muerto con una cachiporra gigantesca, una enorme cachiporra verde, demasiado grande para ser notada, y que se llama la tierra. En suma, que se rompió la cabeza contra esta misma loma verde en que estamos.

-¿Cómo? -preguntó vivamente el detective.      

El padre Brown volvió su cara de luna hacia la casa y pestañeó como un desesperado. Siguiendo su mirada, los otros vieron que en lo alto de aquel muro, y como ojo único, había una ventana abierta en el desván.

-¿No ven ustedes? -explicó, señalándola con una torpeza infantil-. Cayó o fue arrojado desde allí.

Gilder consideró la ventana con arrugado ceño y dijo después:

-En efecto, es muy posible. Pero no entiendo cómo habla usted de ello con tanta seguridad.

El padre Brown abrió sus grises ojos vacíos.

-¿Cómo? -exclamó-. En la pierna de ese hombre hay un trozo de cuerda enredado. ¿No ve usted otro trozo allí, en el ángulo de la ventana?

A aquella altura, la cuerda parecía una brizna o una hebra de cabello, pero el astuto y viejo investigador se declaró satisfecho:

-Muy cierto, caballero. Creo que ha acertado.

En este instante, un tren especial de un solo coche entró por la curva que hacía la línea a la izquierda y, deteniéndose, dejó salir otro contingente de policías, entre los cuales aparecía la carota de Magnus, el sirviente evadido.

-¡Por los dioses! ¡Lo han cogido! -gritó Gilder; y se adelantó a recibirlos con mucha precipitación-. ¿Y el dinero? ¿También lo traen ustedes? -preguntó a uno de los policías.

El agente, con una expresión singular, contestó:

-No. -Luego añadió-: Por lo menos, aquí no.   

-¿Quién es el inspector? -preguntó Magnus.     

Y al oír su voz, todos comprendieron que aquel hombre hubiera podido detener el tren. Era un hombre de aspecto torpe, negros cabellos lacios, cara descolorida, a quien los ojos y la boca, que eran unas verdaderas rajas, daban cierto aire oriental. Su procedencia y su nombre habían sido siempre un misterio. Sir Aaron le había redimido del oficio de camarero, que desempeñaba en una fonda de Londres, y aseguran las malas lenguas que de otros oficios más infames. Su voz era tan viva como su cara era muerta. Sea por esfuerzo de exactitud para emplear una lengua que le era extranjera, sea por deferencia a su amo (que había sido algo sordo), la voz de Magnus había adquirido una sonoridad, una extraña penetración. Cuando habló Magnus, todos se estremecieron.

-Siempre me lo había yo temido -dijo en voz alta con una suavidad ardorosa-. Mi pobre amo se reía de mi traje de luto, y yo siempre me dije que con este traje estaba preparado para sus funerales -hizo un ademán con sus manos enguantadas de negro.

-Sargento -dijo el inspector, mirando con furia aquellas manos-. ¿Cómo es que no le ha puesto usted las esposas a este individuo, que parece tan peligroso?

-Señor -dijo el sargento desconcertado-; no sé si debo hacerlo.

-¿Cómo es esto? -preguntó el otro con aspereza-. ¿No le han arrestado ustedes?

En la hendida boca del criado hubo una mueca desdeñosa, y el silbato de un tren que se acercaba pareció comentar oportunamente la intención burlesca.

El sargento, muy gravemente, replicó:

-Le hemos arrestado precisamente cuando salía del puesto de Policía de Highgate, donde acababa de depositar todo el dinero de su amo en manos del inspector Robinson.

Gilder contempló al lacayo asombrado.

-¿Y por qué hizo usted eso? -preguntó.

-¡Por qué había de ser! Para poner el dinero a salvo del criminal -contestó Magnus.

-Es que el dinero de Sir Aaron -dijo Gilder- estaba seguro en manos de la familia.

La cola de esta frase pareció engancharse en el estridor del tren, que se acercó temblando y chirriando. Pero, por sobre el infierno de ruidos a que aquella triste mansión estaba sujeta periódicamente, se oyeron las sílabas precisas de  Magnus con toda su nitidez de campanadas:

-Tengo razones para desconfiar de la familia.

Todos, aunque inmóviles, sintieron vagamente la presencia de un recién llegado. Merton volvió la cabeza, y no le sorprendió encontrarse con la cara pálida de la hija de Armstrong, que asomaba sobre el hombro del padre Brown. Todavía era joven y bella, en aquel plateado estilo, pero sus cabellos eran de un color castaño tan opaco y sin matices, que, a la sombra, de repente parecía gris.

-Repórtese usted -gruñó Royce-. Va usted a asustar a la señorita Armstrong.

-Creo que sí -dijo el de la clara voz.

La dama retrocedió. Todos le miraron sorprendidos. Y él prosiguió así:

-Estoy ya acostumbrado a los temblores de la señorita Armstrong. La he visto temblar muchas veces durante muchos años. Unos decían que temblaba de frío; otros, que de miedo; pero yo sé bien que temblaba de odio y de perverso rencor... Esta mañana los diablos han estado de fiesta. A no ser por mí, a estas horas ella estaría lejos en compañía de su amante, y con todo el dinero de mi amo a cuestas. Desde que el pobre de mi amo le prohibió casarse con ese borracho bribón...

-¡Alto! -dijo Gilder con energía-. No nos importan las sospechas o imaginaciones de usted. Mientras no presente usted una prueba evidente.       

-¡Oh, ya lo creo que presentaré pruebas evidentes! -le interrumpió Magnus con su acento cortado-. Usted tendrá que llamarme a declarar, señor inspector, y yo tendré que decir la verdad. Y la verdad es ésta: un momento después de que este anciano fuera arrojado por la ventana, entré corriendo en el desván, y me encontré a la señorita desmayada, en el suelo, con una daga roja en la mano. Permítaseme también entregarla a la autoridad competente.

Y extrajo de los faldones un largo cuchillo cachicuerno con una mancha roja, y se adelantó para entregarlo respetuosamente al sargento. Después retrocedió otra vez, y las rajas de los ojos casi desaparecieron de su cara en una inmensa mueca chinesca.

Merton se sintió enfermo ante aquella mueca, y murmuró al oído de Gilder:

-Habrá que oír lo que dice la señorita Armstrong contra esta acusación, ¿verdad?

El padre Brown levantó de pronto una cara tan fresca como si acabara de lavársela.

-Sí -exclamó con radiante candor-. Pero, ¿dirá la señorita Armstrong algo contra esta acusación?

La dama dejó escapar un grito breve y extraño. Todos se volvieron a verla. Estaba rígida, como paralizada. Sólo en el marco de sus cabellos castaños resaltaba un rostro animado por la sorpresa. Se diría que acababan de ahorcarla.

-Este hombre -dijo el señor Gilder gravemente- acaba de declarar que la encontró a usted empuñando un cuchillo, e inanimada, un momento después del asesinato.

-Dice la verdad -contestó Alice.

Todos quedaron deslumbrados, y al fin se dieron cuenta de que Patrick Royce adelantaba su cabezota y decía estas singulares palabras:

-Bueno; si me han de llevar, antes he de darme un gusto.

Y, levantando los fornidos hombros, descargó un puñetazo de hierro en la blanda cara mongólica de Magnus, haciéndole caer a tierra más aplastado que una estrella de mar. Dos o tres policías pusieron al instante la mano sobre Royce; pero a los demás les pareció que la razón misma había estallado y que el Universo todo se convertía en una pantomima insensata.

-Señor Royce -gritó Gilder autoritariamente-. Le arresto a usted por agresión.

-No -contestó el secretario con una voz como un gong de hierro-, tendrá usted que arrestarme por homicidio.

Gilder miró muy alarmado al hombre agredido; pero como éste estaba levantándose y limpiándose un poco de sangre de la cara, que en rigor no había recibido mucho daño, preguntó:

-¿Qué quiere usted decir?

-Que es cierto, como ha dicho este hombre -explicó Royce- que la señorita Armstrong cayó desmayada con un cuchillo en la mano. Pero no había empuñado el cuchillo para atacar a su padre, sino para defenderle.

-Para defenderle -gritó Gilder gravemente-. ¿Y defenderle de quién?

-De mí -contestó el secretario.

Alice le miró con expresión compleja y desconcertada. Después dijo con voz débil:

-Me alegro de que sea usted valiente.   

-Subamos -dijo Patrick Royce con pesadez- y les haré ver cómo pasó esta atrocidad.

El desván, que era el aposento privado del secretario -diminuta celda para tan enorme ermitaño-, ofrecía, en efecto, señales de haber sido escenario de un violento drama. En el centro, y sobre el suelo, había un revólver; por un lado rodaba una botella de whisky, abierta, pero no completamente vacía. El tapete de la mesita había caído y estaba pisoteado. Y una cuerda, como la que aparecía en la pierna del cadáver, colgaba por la ventana. En la chimenea, dos vasos rotos, y uno sobre la alfombra.

-Yo estaba ebrio -dijo Royce; y esta confesión sencilla de aquel hombre prematuramente abatido, tenía todo el patetismo del primer pecado infantil-. Todos ustedes me conocen -continuó con voz ronca-. Todos saben cómo empecé la vida, y parece que voy a acabarla de igual modo. En otro tiempo decían que yo era inteligente, y pude haber sido feliz. Armstrong salvó de la taberna este despojo de cerebro y de cuerpo y a su modo, el pobre hombre fue siempre bondadoso conmigo. Sólo que no quería dejarme casar con Alice, y todos dirán que tenía razón. Bueno: ustedes pueden formular las conclusiones que gusten, y no necesitarán que yo entre en detalles. Allí, en el rincón, está mi botella de whisky medio vacía. Allí, sobre la alfombra, mi revólver completamente vacío. La cuerda que se encontró en el cadáver es la cuerda de mi baúl, y el cuerpo fue arrojado desde mi ventana. No hace falta que los detectives averigüen nada en esta tragedia: es una de esas hierbas que crecen en todos los rincones. ¡Me entrego a la horca, y basta, por Dios!

A una señal, que fue lo bastante discreta, la polilla rodeó al robusto secretario para conducirle preso. Pero esta operación fue verdaderamente interrumpida por la extrañísima actitud que adoptó el padre Brown. Éste, a gatas sobre la alfombra, junto a la puerta, parecía entregado a exóticas oraciones. Como era persona que jamás se daba cuenta de la figura que hacía a los ojos de los demás, conservando siempre su actitud, volvió de pronto su cara redonda y radiante, asumiendo aspecto de cuadrúpedo con una ridícula cabeza humana.

-¡Vamos! -dijo con sencillez amable-. Esto se complica. Al principio, señor inspector, decía usted que no aparecía arma ninguna, pero ahora vamos encontrando muchas armas. Tenemos ya el cuchillo para apuñalar, la cuerda para estrangular y la pistola para disparar; y todavía hay que añadir que el pobre señor se rompió la cabeza al caer de la ventana. Esto no va bien. No es económico.

Y sacudió la cabeza junto al suelo, como caballo que pasta. El inspector Gilder abrió la boca para decir algo muy serio; pero antes de que pudiera articular una palabra, ya la grotesca figura rampante decía con la mayor fluidez:

-¡Y estas tres cosas inexplicables! Primero, estos agujeros en la alfombra, donde entraron los seis tiros. ¿A quién se le ocurre disparar a la alfombra? Un ebrio dispara a la cara de su enemigo, que está accionando ante él. Pero no riñe con los pies de su enemigo, ni les pone sitio a sus pantuflas. Y luego, la dichosa cuerda.

Y habiendo acabado con la alfombra, el padre Brown levantó las manos y se las metió en los bolsillos, pero permaneció de rodillas.

-¿En qué grado de embriaguez posible se le ocurre a un hombre atarle a su enemigo la soga al cuello para desatarla después y atársela a la pierna? Royce no estaba tan ebrio para hacer semejante disparate, porque ahora estaría más dormido que un tronco. Y finalmente, la botella de whisky, y esto es lo más claro de todo: usted quiere hacernos creer que aquí ha habido un combate de dipsómano por apoderarse del whisky, que usted ganó la botella, y que, después, la arrojó usted a un rincón, vertiendo la mitad del whisky y dejando el resto en la botella. Lo cual me parece poco propio de un dipsómano.

Se irguió de un salto y, en tono de límpida penitencia, le dijo al presunto asesino:

-Lo siento mucho, mi buen señor, pero lo que usted nos cuenta es una sandez.

-Señor -dijo Alice Armstrong al sacerdote en voz baja-. ¿Podemos hablar a solas?

Esta petición obligó al parlanchín sacerdote a salir a la estancia próxima. Y antes de preguntar nada, la dama le dijo decidida:

-Usted es un hombre inteligente, y trata de salvar a Patrick, lo comprendo. Pero es inútil. Este asunto es muy negro, y mientras más indicios encuentre usted, menos posibilidad de salvación habrá para el desdichado a quien amo.

-¿Por qué? -preguntó el padre Brown mirándola con fijeza.

-Porque -contestó ella con la misma expresión- yo misma le he visto cometer el crimen.

-¡Ah! -dijo el padre Brown impertérrito y, ¿qué fue lo que hizo?

-Yo estaba en este cuarto -explicó ella-. Esta y aquella puerta estaban cerradas. De pronto, oí una voz que decía repetidas veces «¡Infierno, infierno!» y poco después las dos puertas vibraron con la primera explosión del revólver. Hubo tres disparos más antes de que yo lograra abrir una y otra puerta. Me encontré la estancia llena de humo; pero la pistola estaba humeando en la mano de mi pobre y loco Patrick. Y yo le vi con mis propios ojos hacer el último disparo asesino. Después saltó sobre m padre, que lleno de terror, estaba encaramado en la ventana, y aferrándolo, trató de estrangularlo con la cuerda, echándosela por la cabeza; pero la cuerda se deslizó por los hombros estremecidos y cayó hasta los pies de mi padre, y se ató sola a una pierna. Patrick tiró de la cuerda enloquecido. Yo cogí entonces un cuchillo que estaba sobre la estera, y metiéndome entre ellos; logré cortar la cuerda antes de caer desmayada

-Ya lo veo todo -dijo el padre Brown con la misma cortesía impasible-. Muchas gracias.

Y mientras la dama desfallecía al evocar tales recuerdos, el sacerdote regresó rápidamente adonde estaban los otros. Allí se encontró a Gilder y a Merton solos con Patrick Royce, que estaba sentado en una silla con las esposas puestas dirigiéndose respetuosamente al inspector. Dijo:

-¿Puedo decir algo al preso en presencia de usted? ¿Y le permite usted quitarse esas cómicas manillas un instante?

-Es hombre muy fuerte -dijo Merton en baja-. ¿Para qué quiere que se las quite?

-Pues, mire usted -dijo el sacerdote con maldad-. Porque quisiera tener el honor de darle un apretón de manos.

Los dos detectives se miraron sorprendidos, y padre Brown añadió:

-¿No quiere usted decirles cómo fue la cosa?  

El hombre de la silla movió negativamente la marañada cabeza, y entonces el sacerdote decía con impaciencia:

-Pues lo diré yo. La vida privada es más importante que la reputación pública. Voy a salvar al vivo, y dejar que los muertos entierren a los muertos.

Se dirigió a la ventana fatal y se asomó:

-Le dije a usted que aquí había muchas armas para una sola muerte. Ahora debo rectificar: aquí no ha habido armas, porque no se las ha empleado para causar la muerte. Todos estos instrumentos terribles, el nudo corredizo, la sanguinolenta navaja, la pistola explosiva, han servido aquí como instrumentos de la más extraña caridad. No se han empleado para matar a Sir Aaron, sino para salvarlo.

-¡Para salvarlo! -exclamó Gilder-. ¿De qué?    

-De sí mismo -dijo el padre Brown-. Era maniático suicida.

-¿Qué? -dijo Merton con tono incrédulo-.  ¡Y su Religión de la Alegría...!

-Es una religión muy cruel -dijo el sacerdote mirando por la ventana-. ¡Que no haya podido él llorar un poco, como antes habían llorado sus padres! Sus planos mentales se endurecieron, sus opiniones se volvieron cada vez más frías. Bajo la alegre máscara se escondía el espíritu hueco del ateo. Finalmente, para conservar ante el público su alegría profesional, volvió a la embriaguez, que había abandonado hacía tanto tiempo. Pero las bebidas alcohólicas son terribles para un abstemio sincero, porque le procuran visiones de ese infierno psicológico contra el cual trata de poner en guardia a los demás. Pronto el pobre señor Armstrong se encontró hundido en ese infierno. Y esta mañana se encontraba en tal estado, que se sentó aquí a gritar que estaba en el infierno, y esto con voz tan trastornada, que su misma hija no la reconoció. Le entró la locura de la muerte, y con la agilidad de mono, propia del maniático, se rodeó de instrumentos mortíferos: el lazo corredizo, el revólver de su amigo, el cuchillo. Royce entró casualmente, y, comprendiendo lo que pasaba, se apresuró a intervenir. Arrojó el cuchillo por aquella estera, arrebató el revólver, y sin tener tiempo de sacar los cartuchos los descargó tiro a tiro contra el suelo. El suicida vio aún otra posibilidad de muerte, y quiso arrojarse por la ventana. El salvador hizo entonces lo único que podía: le dio alcance, y trató de atarle con la cuerda las manos y los pies. Entonces esa desdichada joven entró aquí, y comprendiendo al revés las cosas, trató de libertar a su padre cortando la cuerda. Al principio no hizo más que rasguñar las muñecas a Royce, y ésa es toda la sangre que ha habido en este asunto. Porque supongo que ustedes habrán advertido que, aunque su puño dejó sangre en la cara del criado, no dejó la menor herida. Y la pobre mujer, antes de caer desmayada, logró cortar la cuerda que retenía a su padre, el cual salió lanzado por esa ventana rumbo a la eternidad.

Hubo un silencio, y al fin se oyó el ruido metálico que hacía Gilder al abrir las esposas de Patrick Royce, a quien dijo:

-Creo que debo decir lo que siento, caballero. Usted y esa dama valen más que la esquela de defunción de Armstrong.

-¡Al diablo con Armstrong y su esquela! -gritó brutalmente Royce-. ¿No comprenden ustedes que se trataba de que ella no lo supiera?

-¿Que no supiera qué? -preguntó Merton.        

-¿Cómo qué? ¡Que es ella quien ha matado a su padre, imbécil! -rugió el otro-. A no ser por ella, estaría vivo. Cuando lo sepa va a volverse loca.

-No, no lo creo -observó el padre Brown, tomando el sombrero-. Al contrario, creo que debe decírselo. Ni la más sangrienta equivocación envenena la vida tanto como un pecado. Y creo también que en adelante ella y usted podrán ser más felices. Y me voy: tengo que ir a la Escuela de Sordomudos.

Al salir por entre el césped mojado, un conocido de Highgate le detuvo para decirle:    

-Acaba de llegar el médico. Va a comenzar la información.

-Tengo que ir a la Escuela de Sordomudos -dijo el padre Brown-. Siento mucho no poder asistir a la información.

FIN

El candor del padre Brown, 1911

 

El árbol del orgullo, Chesterton

G.K. Chesterton (1874/1936

Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin mareas, oirán una extraña leyenda sobre un santo de los siglos oscuros. Ahí, en el límite crepuscular del continente oscuro, perduran los siglos oscuros. Sólo una vez he visitado esa costa; y aunque está enfrente de la tranquila ciudad italiana donde he vivido muchos años, la insensatez y la trasmigración de la leyenda casi no me asombraron, ante la selva en que retumbaban los leones y el oscuro desierto rojo. Dicen que el ermitaño Securis, viviendo entre árboles, llegó a quererlos como a amigos; pues, aunque eran grandes gigantes de muchos brazos, eran los seres más inocentes y mansos; no devoraban como devoran los leones; abrían los brazos a las aves. Rogó que los soltaran de tiempo en tiempo para que anduvieran como las otras criaturas. Los árboles caminaron con las plegarias de Securis, como antes con el canto de Orfeo. Los hombres del desierto se espantaban viendo a lo lejos el paseo del monje y de su arboleda, como un maestro y sus alumnos. Los árboles tenían esa libertad bajo una estricta disciplina; debían regresar cuando sonara la campana del ermitaño y no imitar de los animales sino el movimiento, no la voracidad ni la destrucción. Pero uno de los árboles oyó una voz que no era la del monje; en la verde penumbra calurosa de una tarde, algo se había posado y le hablaba, algo que tenía la forma de un pájaro y que otra vez, en otra soledad, tuvo la forma de una serpiente. La voz acabó por apagar el susurro de las hojas, y el árbol sintió un vasto deseo de apresar a los pájaros inocentes y de hacerlos pedazos. Al fin, el tentador lo cubrió con los pájaros del orgullo, con la pompa estelar de los pavos reales. El espíritu de la bestia venció al espíritu del árbol, y éste desgarró y consumió a los pájaros azules, y regresó después a la tranquila tribu de los árboles. Pero dicen que cuando vino la primavera todos los árboles dieron hojas, salvo este que dio plumas que eran estrelladas y azules. Y por esa monstruosa asimilación, el pecado se reveló.

 

Los nuevos disparos del policial argentino

Una breve reseña sobre este tipo de literatura:

REVISTA Ñ: (suplemento literario de CLARÍN)

 

Clásicos reeditados, autores y colecciones nuevos, premios internacionales y adaptaciones al cine confirman la popularidad de este género narrativo.

Por:  Vicente Muleiro

 

No es una explosión, tampoco son unos pocos tiros desperdigados al aire. La del policial argentino es una balacera persistente. En los últimos días han aparecido dos colecciones: Negro Absoluto, que se lanzó con cuatro novelas de autores de una nueva horneada; y Larga Duración, de editorial Tantalia, que reeditó un clásico, El agua en los pulmones, de Juan Martini y lanzó ¿Quién mató a la cantante de jazz?, de la novísima Tatiana Goransky. Desde Córdoba, Ediciones del Copista avanza con su Serie Policial bautizada en 2006, inaugurada con autores como Carlos Dámaso Martínez y Fernando López, entre otros. En 2009 Mondadori lanzará otra colección en simultáneo con España, que será dirigida por Rodrigo Fresán.

Hay más disparos: el género se ha alzado con algunos de los buenos premios literarios de los últimos tiempos: Pablo De Santis se cargó la bolsa de dólares de la primera edición del Planeta-Casa de América con El enigma de París; Orlando Van Bredam con el Emecé de 2007 por Teoría del desamparo, así como Guillermo Martínez ya había conquistado el Planeta local en 2003 con Crímenes imperceptibles, trasvasada al cine como Los crímenes de Oxford. Al cine también irán otras novelas con olor a pólvora como Tuya de Claudia Piñeiro –persistente entre los recientes best sellers–, Delincuente argentino y La aguja en el pajar de Ernesto Mallo.

Mondadori se cuenta entre los sellos que han presentado un nuevo autor, E. L. Yeyati, –un economista argentino que vive en Nueva York– con su novela Gallo, que se vale del género para cruzar las desventuras de un investigador con la desaparición de una adolescente.
Si el delito tensa la trama, los climas exhiben la sangría de los vínculos humanos y la disgregación de la subjetividad. Random House Mondadori, exhibe como logro los cien mil ejemplares de la serie Mujeres asesinas, con el soporte del éxito televisivo, claro, más la reedición de novelas de Juan Sasturain (Arena en los zapatos) y los infrecuente 3.500 ejemplares de la antología In fraganti. Del mismo autor se viene Pagaría por no verte donde la traza tanguera del detective Echenique se medirá con las borrascas de la corrupción política.
Para el director editorial Pablo Avelluto el policial ofrece una ecuación virtuosa: "Permite la fusión de dos categorías que en general son percibidas como confrontación: el entretenimiento y la alta literatura".

El gerente editorial de Planeta, Ignacio Iraola, desenfunda: "El policial tiene una fuerte tradición de lectura en la Argentina, aún desde antes que Borges y Bioy impulsaran el género entre nosotros con la colección El Séptimo Círculo".

Planeta, a través de su sello Emecé, se ocupó de resucitar aquel empeño borgeano con reediciones de obras de Silvina Ocampo, Manuel Peyrou y Enrique Amorim. Más acá, posaron sobre las librerías títulos de Vicente Battista, Angélica Gorodischer y Eduardo Mignona, mientras "Los mejores cuentos policiales", con selección y prólogo de Borges y Bioy Casares, insiste en la reedición. Ahora las apuestas se dirigen al escritor Ernesto Mallo y al marplatense Carlos Balmaceda. Según Iraola el sueco Henning Mankell (La pista falsa, La leona blanca) está traccionando la lectura del policial.

Ernesto Mallo adscribe a una escalada del género con referentes planetarios: "Mankell y Juan Ramón Biedma en Europa, Lee Child y John Sandford en Estados Unidos". También explica su opción por la variante local de la novela negra: "Siempre viví bajo estados policiales o gobiernos corruptos o la combinación de ambos; la criminalidad atraviesa todos los estratos sociales, el flujo de material es incesante. Una sociedad también puede definirse por el tipo de crímenes que se cometen".

Con el sello Alfaguara, Claudia Piñeiro reapareció en la lista de los más vendidos con Tuya, que está en etapa de preproducción para ser la película que dirigirá Alejandro Doria. "El lector siente que todo lo que pasa en un policial podría haber sucedido –dice ella– y apenas un escritor mira hacia el mundo social se topa con diversas vertientes de la criminalidad".
Además de difusor del género y autor, Juan Sasturain es el alma mater de la colección Negro Absoluto. Explica el criterio: "Nos propusimos trabajar sobre textos nuevos, se contactó a los autores y se los invitó a trabajar a partir de determinadas pautas: que se ambientara en Buenos Aires, que fueran novelas de crímenes y que tuvieran un personaje central".
El resultado consta en cuatro títulos: Los indeseables (Osvaldo Aguirre); Santería (Leonardo Oyola); El doble Berni (escrita a dúo por Elvio Gandolfo y Gabriel Sosa) y El síndrome de Rasputín (Ricardo Romero). Uno de los sugestivos ámbitos que frecuenta el género, el del jazz, revive en clave porteña a partir de Tatiana Goransky, la joven autora de ¿Quién mató a la cantante de jazz?. Su editora, Florencia Abbate, señala que es clave "el clima sórdido de la ciudad. Son relatos que se proponen mostrar la contracara de la imagen políticamente correcta de la sociedad. El policial sigue convocando porque, como en las buenas películas del género, suele dejar un sabor agradable que uno quiere repetir".

La emboscada de seducción que estos escritores duros le tienden al lector no deja de ser una onda expansiva de aquellas otras que en la Argentina se urdieron apenas el policial asomó cuando promediaba el siglo XIX. En 1877 el jurisconsulto Luis Varela publicaba las dos primeras narraciones que cruzaban infidelidad y crimen. En 1884 ya estaba traducido Edgar Allan Poe, ese mismo año Paul Groussac mandaba sus primeros tiros de papel. Otros rastros de sangre se encontraron entre los originales de narradores que publicaron a principios del siglo XX, Horacio Quiroga entre ellos. Hasta que, hacia la década de 1930, las ediciones populares repartieron millares de historias intrigantes en las revistas semanales y mensuales y en otras entregas de formato para el kiosco. El prestigio crecería con la difusión que emprendió Borges. Otro salto se produciría en los años 70, con la obviedad de "género menor" convenientemente sepultada y la discusión sobre sus líneas posibles (novela de intriga o suspenso, novela problema, thriller de acción, novela negra o dura) francamente abierta para que cada uno se sirviera a gusto. Escritores con patente (Walsh, Bosco, Pla, Soriano, Martini, Giardinelli, entre otros), bebían y beben en su normativa, para transgredirla a su modo.

En los textos que se pueden leer hoy la narrativa policial es un género transaccional que puede pactar con la novela social, psicológica, fantástica o puramente intelectual. El realismo pleno y plano es un alimento al que no suele acudir, aunque las tramas no dejen de tributar a claras referencias de la vida social y política. En un estudio imprescindible de 1999, lo había escrito el crítico Jorge B. Rivera: "La denostada narrativa policial pasa a convertirse en un auténtico campo de reflexión sobre el hombre, la literatura y lo sociedad; reflexión muchas veces más inquietante y reveladora que la posibilitada por las ampulosas construcciones de la literatura seria".